LA IMPORTANCIA DEL ARTE Y EL ARTISTA

 Cual es su verdadero significado ? Un concepto de difícil y cambiante definición.

Prefacio de El retrato de Dorian Gray -

“El artista es creador de belleza.
Revelar el arte y ocultar al artista es la meta del arte.
El crítico es quien puede traducir de manera distinta o con nuevos materiales su impresión de la belleza. La forma más elevada de la crítica, y también la más rastrera, es una modalidad de autobiografía.
Quienes descubren significados ruines en cosas hermosas están corrompidos sin ser elegantes, lo que es un defecto. Quienes encuentran significados bellos en cosas hermosas son espíritus cultivados. Para ellos hay esperanza.
Son los elegidos, y en su caso las cosas hermosas sólo significan belleza.
No existen libros morales o inmorales.
Los libros están bien o mal escritos. Eso es todo.
La aversión del siglo por el realismo es la rabia de Calibán al verse la cara en el espejo.
La aversión del siglo por el romanticismo es la rabia de Calibán al no verse la cara en un espejo.
La vida moral del hombre forma parte de los temas del artista, pero la moralidad del arte consiste en hacer un uso perfecto de un medio imperfecto. Ningún artista desea probar nada. Incluso las cosas que son verdad se pueden probar.
El artista no tiene preferencias morales. Una preferencia moral en un artista es un imperdonable amaneramiento de estilo.
Ningún artista es morboso. El artista está capacitado para expresarlo todo.
Pensamiento y lenguaje son, para el artista, los instrumentos de su arte.
El vicio y la virtud son los materiales del artista. Desde el punto de vista de la forma, el modelo de todas las artes es el arte del músico. Desde el punto de vista del sentimiento, el modelo es el talento del actor.
Todo arte es a la vez superficie y símbolo.

Quienes profundizan, sin contentarse con la superficie, se exponen a las consecuencias.
Quienes penetran en el símbolo se exponen a las consecuencias.
Lo que en realidad refleja el arte es al espectador y no la vida.
La diversidad de opiniones sobre una obra de arte muestra que esa obra es nueva, compleja y que está viva. Cuando los críticos disienten, el artista está de acuerdo consigo mismo.
A un hombre le podemos perdonar que haga algo útil siempre que no lo admire. La única excusa para hacer una cosa inútil es admirarla infinitamente. Todo arte es completamente inútil.”

(Oscar Fingal O’Flahertie Wills Wilde) OSCAR WILDE,

En http://www.igooh.com.ar/Nota.aspx?IdNota=10869

Marc Chagall

En nuestra vida hay un solo color, como en la paleta de un artista, el que otorga su significado a la vida y al arte. Es el color del amor.
Adoro el teatro y soy pintor. Creo que ambas cosas han sido hechas para estar casadas. Daré mi alma para probar ésto una vez más.
El buen arte continúa donde termina la Naturaleza.
Trabajo en cualquier medio que me guste.
Un buen dia (¡todos los días son buenos!) mientras mi madre metía el pan en el horno, me acerqué a ella y cogiéndole por su codo manchado de harina le dije: “Mamá… quiero ser pintor”.
Cuando estoy terminando una pintura tomo como ejemplo algún objeto hecho por Dios – una roca, una flor, la rama de un árbol o mi mano – como una especie de examen final. Si la pintura se mantiene al lado de una cosa que un hombre no pueda hacer, entonces es auténtica. Si hay un conflicto entre ambas, entonces es mal arte.

Para pensar

Urs Jaeggi, quien lo mismo presenta proyectos multimedia o se encarga de la curaduría de una muestra.
El creador de origen suizo reflexiona:

“La relación esencial entre el arte y la política no es de compromiso directo. Se pueden pintar flores, árboles, cielos y de todos modos plantearse la pregunta: ¨por qué hacer obras de arte en un mundo sin paz, en el que millones de hombres luchan por sobrevivir?”.
“El arte -dijo- es un bálsamo para el ser humano, toda vez que es maravilloso que en medio del infierno, algo resista y se mantenga como las malas hierbas. Es un milagro, como el amor, y es tal vez lo único que nos protege del abandono y del suicidio. Es poco y es mucho a la vez”.

El arte nos hace entender los tiempos que vivimos: Urs Jaeggi.

En http://www.munhispano.com/?nid=255&sid=3727781

Arte y Locura

Arte y Locura (imagenes de la verdad) 

escrito por Ramón Ángel Acevedo Arce

Durante mi juventud, un primo cercano, que oficiaba para mis adentros como un hermano mayor, me advertía constantemente sobre un ‘juego” que debía aprender a jugar: “no puedes decirle a la gente lo que realmente sientes y piensas, sino lo que ellos quieren oír“, argumentaba con fervor. Con el tiempo, él se había convertido en un avezado conocedor de las leyes que rigen el funcionamiento eficaz y productivo de los hombres en la norma social. En tanto yo, que no había pasado de los primeros rudimentos, ajeno en ese mundo, acabaría encontrando mi refugio en el reino solitario de la ensoñación. Si he comenzado estas notas refiriendo este recuerdo que puede parecer baladí, es porque ilustra de manera cabal la posición del artista (y también del loco) en el mundo moderno.

En efecto, en nuestras sociedades pragmáticas, racionales y eficaces, todo pareciera estar estructurado para obligarnos, tácita o explícitamente, a seguir el juego del equilibrio y de los consensos. La comunidad nos califica de “cuerdos” o “sensatos” cuando participamos de ese juego, y de “locos” cuando, de plano y por entero, nos negamos a jugarlo. El hombre llamará “equilibrio”, entonces, a ese malabarismo secreto y gregario que se ve obligado a realizar diariamente para no caerse al pozo negro de la locura.

Todos aquellos que se aventuran a descender al depósito profundo de los grandes sueños (ese que Jung llamó el “inconsciente colectivo “) se ven expuestos a ser objeto de exclusión bajo la etiqueta de “locura”, a menos, claro está, que sean considerados artistas o chamanes. Es más, cualquiera que se digne a cultivar sus propios desacuerdos con los demás, o manifieste un comportamiento suficientemente individual o antisocial, podrá ser estigmatizado con ese mismo sambenito. Y es que la locura, en rigor, es un concepto que fija los límites respecto a lo que al hombre le está permitido. Mientras que durante la Edad Media el “loco” fue considerado un personaje sagrado, ya en el Siglo de las Luces, bajo el prisma de la razón triunfante, la locura representará el pecado de lo distinto y de la inutilidad social; será expuesta, por tanto, a la sanción.

En su definición moderna, el “loco” designa al hombre que -anonadado por los símbolos de lo inconsciente- ha rehusado vivir en el mecanismo de la norma y en el principio de la realidad. El artista, en tanto, huirá igualmente de la realidad del mundo circundante para encontrar asilo en su inconsciente y su imaginación. El gran poeta alemán Hölderlin, por ejemplo, en una de sus cartas expresaba: “temo demasiado la trivialidad y la rutina de la vida real”. Lo que hay de común, pues, entre el arte y la locura, es el desgarramiento del hombre experimentado ante lo implacable de la realidad. Por supuesto, la sociedad no aplica el mismo tratamiento para uno que para la otra. Mientras el “loco” carece absolutamente de aceptación social (dado que no sólo hiede y viste mal, sino que emite mensajes y palabras ininteligibles para el sentido común), el artista, en el mejor de los casos, será congratulado, puesto que del manantial de los grandes sueños regresa con mensajes orlados con el brillo de la estética resplandeciente, y de los valores predominantes que son convalidados por la mayoría.

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Arte Contemporáneo: ¿sigue siendo arte?

“El arte de hoy rompe con los paradigmas que antes lo definían. No sólo ya no se divide en disciplinas, sino que ya no inventa nada”

por Gabriela Gorches

Ya sea que estemos o no de acuerdo con el rumbo que ha tomado, es evidente que el concepto de “arte” es otro desde aquel día no tan lejano en que el mingitorio de Marcel Duchamp demostró que cualquier objeto fuera de su contexto puede ser percibido de manera distinta. Por su parte, la posibilidad de reproducir en serie la calidad de una obra artística, y la de registrar cualquier fragmento de vida en una secuencia fotográfica o en formatos audiovisuales, han continuado con la labor de mutación a nivel sensorial; la percepción se ha adecuado a la presencia masiva —e invasora— de todo tipo de estímulos.

Paso a paso, de una manera natural, el lenguaje y los recursos del arte, los medios y la publicidad se han ido mezclando. Sin embargo, el hombre transformado, el artista que se gestó a raíz de todos estos cambios, parece seguir siendo el mismo: su quehacer está relacionado con romper paradigmas, con el uso y fabricación de nuevas formas de comunicar.

No cabe duda que la imaginación creadora es producto de su entorno, por ello cada época gesta sus propios artistas. Pero también la tecnología pertenece a un momento específico, y es de la combinación de estos dos factores, artífices y recursos materiales disponibles, de donde provienen el tipo de representaciones características de cada tiempo.

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MIGUEL BERROCAL

DESCOMPONIENDO EL VOLUMEN

Villanueva de Algaidas es un pequeño pueblo de la provincia de Málaga. Allí nació el escultor Miguel Ortiz Berrocal (1933-2006), hijo del médico de la localidad quien decidió enviarlo a Madrid para cursar estudios. En un caso como éste, resulta comprensible que el padre tuviese interés en que su primogénito continuase la tradición familiar, pero el joven Berrocal mostró en ello escaso interés y acabó matriculado en Arquitectura, aunque un fracaso académico le llevó a abandonar el país dando ya signos claros de su creciente atracción hacia las Bellas Artes.

Tras pasar un tiempo en Francia, Berrocal acabó por instalarse de manera casi definitiva en Italia. En estos años de formación el artista traba relación con otros autores que ejercen una clara influencia en su obra posterior, desde Chillida y Oteiza en España hasta Picasso y Le Corbusier en Francia. Trabaja como acuarelista, diseña muebles e inicia sus primeros pasos en la escultura que, a la postre, acabaría por ser su especialidad, a la que lo encontramos ya consagrado desde mediados los años 50 del pasado siglo.

Como escultor, Berrocal pasaría a la historia por crear un nuevo concepto: el de múltiple, una escultura compuesta por distintas piezas que unas veces pueden ensamblarse a la perfección, para mostrar la obra definitiva, y otras pueden ser montadas de formas diversas, de tal modo que el espectador puede devenir en partícipe del acto artístico. En definitiva, una especie de puzzle escultórico que ofrece una única solución… o varias, a gusto de quien lo maneja. Muchas de estas obras presentan, además, claras referencias a la escultura clásica, como evidencia su interés por las formas humanas, que plasma en cabezas y, con más frecuencia, en torsos, con los que parece huir de lo abstracto y de un exceso de geometrización. Pero además, Berrocal recurrió con cierta frecuencia a la obra seriada, sobre todo en piezas de pequeño formato, que llegaban a editarse en cientos de ejemplares.

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TIZIANO VECELLIO

OBSERVACIONES SOBRE LA PINTURA

Citamos unas pocas observaciones atribuídas a Tiziano por el cronista del arte veneciano, Ridolfi.

No sirve cualquiera para pintor, y muchos se engañan a sí mismos, topando así contra las dificultades del arte.

Los que tienen que pintar a la fuerza, sin estar en la conveniente disposición de espíritu, sólo pueden producir obras desmañadas, porque esta profesión requiere un temperamento sereno.

El pintor, en sus obras, debe siempre tener en cuenta lo que es adecuado a cada tema, y representar a cada persona con su verdadero carácter y emociones, y esta práctica contentará en gran manera a los espectadores.

Lo que hace bellas a las figuras no es el brillo del colorido, sino la excelencia del dibujo.

SONETO LXXII / Por Miguel Ángel Buonarroti

Escrito en 1555. Aunque los manuscritos llevan, uno, un esbozo a lápiz de Cristo en el huerto (de hacia 1545) y, el otro, los trazos de un candelabro para la tumba de Julio II (de hacia 1543), por la grafía tardía y el tono espiritual del soneto, Girardi propone la fecha del inicio. No es raro, además, que Miguel Angel escribiese sus poemas en folios ya utilizados anteriormente.
En el primer cuarteto se omite un verbo: Soy o estoy.

Soneto LXXII

Cargado de importuno y grave fardo,
Señor mío querido, desligado del mundo,
cual frágil leño cansado vuelto a ti
de la procela horrible en calma dulce.
Las espinas y clavos de tus palmas
tu benigno, humilde y piadoso rostro
prometen la gracia del arrepentimiento,
y esperanza de salvación al alma triste.
No miren con justicia tus santos ojos
mi pasado, ni tus oídos castos;
ni obre como tal tu brazo severo.
Sólo tu sangre lave y toque mis culpas,
y más abunde, puesto que soy más viejo,
en pronta ayuda y en perdón completo.

LAS CURVAS DEL MÁRMOL

 PRAXÍTELES Y EL CLASICISMO TARDÍO.

LAS CURVAS DEL MÁRMOL

Praxíteles, cuya vida como la de la mayoría de los artistas griegos está bastante teñida de fantasía, es conocido como el primer escultor en realizar un desnudo femenino, la Afrodita de Cnido. El hecho no es anecdótico porque los griegos habían representado el cuerpo masculino desnudo desde sus primeras esculturas arcaicas, pero el femenino había aparecido siempre cubierto de ropa, aunque a finales del siglo V estos ropajes desnudaran más que cubrieran.

La aparición del desnudo femenino implicaba un cambio de mentalidad y un ideal cultural que pasaba de ser representado por el atleta, viril, encarnación de los valores cívicos de la polis -entre los cuales la guerra, que en la cultura griega era concebida en términos civilizadores-, a un ideal humano afeminado, para el cual los valores del arte y del pensamiento cuentan más que los atléticos. Praxíteles prefería la escultura en mármol al bronce más propio del siglo V, e incluso su concepción del modelado, muy sutil, con suaves pasajes de la oscuridad a la luz, llevó a que algunas de sus esculturas estuvieran policromadas por Nicias, un famoso pintor.

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Benvenuto Cellini

Sobre   la   PINTURA y ESCULTURA.

La pintura es sólo una de las ocho principales vistas requeridas por una estatua. Y es así porque cuando un artista de mérito quiere modelar una figura - tanto si es desnuda como vestida o de la manera que sea (pero yo sólo hablaré del desnudo, porque siempre se empieza modelando las figuras desnudas, y después se las viste) - tomará arcilla o cera y empezará a dar forma a su figura; y empezando por delante, antes de decidir su propósito, repetidas veces levanta, baja, tira hacia delante o hacia atrás cada uno de sus miembros. Y cuando está satisfecho con la vista frontal, volviendo de lado la figura (que viene a ser una de las cuatro vistas principales) sucederá muchas veces que la figura le parecerá mucho menos graciosa; por donde se verá obligado a deshacer aquella primera vista que ya tenía resuelIta en su ánimo, para ponerIa de acuerdo con la nueva…

Estas vistas no son ’sólo ocho, sino mucho más de cuarenta,pues por poco que hagas girar la figura siempre habrá un músculo que resaltará  demasiado o demasiado poco, de modo que cada pieza presenta la mayor variedad. Por esto el artista se ve en la necesidad de prescindir de aquella gracia de la primera vista, para acordarla con todas las demás;  y esta dificultad es tal, que no se ve nunca una estatua que parezca bien desde todos los puntos.