El taller de Enciso se caracterizó por ser realmente mi primer taller en el que puse toda mi ilusión como escultor. Era estudiante y tenía sueños por realizar, trabajaba con un Escultor, vivía intensamente para la escultura.
Y en cuanto a realizaciones se puede decir que la mayoría de las esculturas que realicé en este Taller eran esculturas de salón, tallas directas en piedra talco ( esteatitas ) de diferentes formatos y colores, también en piedra bogotana ( arenisca ) del departamento de Cundinamarca.
Los temas eran muy folclóricos regionalistas , alegóricos, y tradicionalistas como por ejemplo : el río, la laguna, la noche, el despertar, el amanecer, el café, la lavandera, la barrendera, los frutos del mar, los frutos de mi tierra, mi patria, la corraleja, la barequera, el bongocero, el silletero, la montaña, el machinero o forjador, la flora, Medellín, la frutera, al viento, el infinito, la sirena, el sabio, la sabiduría, los patriarcas, la angustia, el dolor, una gordita, el minero, el hijo prodigo, prometeo, hércules, algunos animales como el sapo, el pez, la serpiente y mitos como el cura sin cabeza y otros. etc. etc., muy influenciado por los escultores Antioqueños y en especial los de la Escuela de José Horacio Betancur Betancur.
Eran esculturas de una concepción muy enblocada monolítica y tridimensional.
Me preocupaba que la figura completa se inscribiera en la forma de la piedra, la piedra era la que determinaba la escultura de ahí que muy pocas veces usara modelo, era una especie de idealización del cuerpo haciendo gala de lo aprendido en la academia y buscando mi propia personalidad e identidad.
Hice también algunas esculturas en terracota pero de tamaño pequeño, no valoraba tanto esta técnica como lo hago actualmente, pués en ese entonces mi ideal era la talla directa sobre piedra y ojala de contextura dura.
En este taller hice varios monumentos públicos que ameritan hablar de ellos en capítulo aparte.


0 Responses to “La escultura de mis talleres ( segunda parte )”