“Es en vano decir que los seres humanos deben estar satisfechos con la tranquilidad: las personas deben tener actividades y las inventarán si no las encuentran. Millones están condenadas a una inmovilidad aún más silenciosa que la mía, y millones están en rebeldía silenciosa contra su suerte. Nadie conoce cuántas rebeliones, además de las políticas, fermentan en las numerosísimas vidas que las gentes entierran. Se supone que las mujeres generalmente son muy calmadas, pero las mujeres sienten tanto como los hombres, necesitan ejercicio para sus facultades y un terreno para encaminar sus esfuerzos tanto como sus hermanos; sufren las restricciones rígidas, el estancamiento absoluto con la misma intensidad como las sufrirían los hombres, y es estrechez mental que sus compañeros privilegiados afirmen que ellas deberían dedicarse exclusivamente a hacer pasteles y a tejer calcetines, a tocar el piano y a bordar. Es insensato condenarlas o reírse de ellas si buscan hacer más cosas o aprender más de lo que la costumbre ha señalado que es necesario para su sexo.” - Charlotte Brontë, Jane Eyre