Desde mi infancia estuve acompañado de grandes esculturas en granito esmerilado que habían en mi casa paterna, estás eran mi caballito de combate para mis juegos infantiles y juveniles, allí aprendí a diferenciar sin darme cuenta los juegos de textura que estas esculturas tenían, así fui creciendo entre risas y llantos al lado de ellas y de otras, en otros materiales.
Cuando ingresé al Instituto de Artes Plásticas de la Universidad de Antioquia me dije que algún día haría esculturas en granito, lo mismo que en la técnica de la multisombra, en ese entonces pensaba que primero debía aprender las técnicas escultóricas y luego desarrollar mi propio estilo mi propia personalidad y hacer mi carrera artística, con una clara conciencia de los hechos artísticos y consecuente con ese pensamiento fui desarrollando mi carrera escultórica [que va por 32 años ininterrumpidos.]
En resumen, la técnica del granito esmerilado me ha acompañado desde siempre recuerdo que aún siendo estudiante de escultura y trabajando en ese entonces con el Escultor Oscar Rojas realicé una Maternidad en granito verde, luego una escultura que me serviría de modelo para una talla en madera denominada Angustia, y así eventualmente iba realizando algunas obras en esta técnica entre ellas algunas Esculturas Monumentales para Edificios y Universidades, ya acercándome a mis treinta años como escultor pensé que la mejor forma para celebrarlos sería hacer una exposición de esculturas especial y se me ocurrió que en granito esmerilado y así fue como organicé en la Cámara de Comercio de Medellín sede el Poblado del 13 de noviembre al cinco de diciembre de 2003, una exposición con 25 esculturas que tenían en común el cemento blanco y el cuerpo femenino, lo demás, granos y polvillos eran diferentes en color, tamaño y calidad.
Para el año 2004 comencé a retomar mi trabajo en mármol y comencé una serie de esculturas en relieve en mármol negro de San Gil, del Departamento de Santander y para este trabajo modelaba el boceto en barro y luego procedía a la talla, hasta que una intervención quirúrgica en mi mano derecha me freno el impulso en los mármoles y me forzó a trabajar en barro cosa que aproveché para retomar el camino de las esculturas en granito.
Así fue como de nuevo me encontré con la técnica del granito, pero esta vez las esculturas no son tridimensionales, en bulto, sino que son trabajadas en alto relieve y con una connotación novedosa están siendo vestidas ya no son los desnudos que siempre me han acompañado, sino que recordando las Esculturas Griegas y Romanas en su vestimenta de ropas mojadas estoy expresando algo que había soñado, estoy haciendo realidad unas ideas que alguna vez habían pasado por mi mente de joven, hacer esculturas con ropas húmedas que transparenten el desnudo; el vestido no es un artificio para tapar la incapacidad anatómica sino más bien para insinuar, para ser más tiernas más sensuales y enriquecer más el trabajo con un elemento nuevo.
En esta nuevas esculturas de granito, sigo fiel al tema de la mujer, sigo enamorado de su cuerpo, de su estructura, de su delicadeza y ternura esperando como lo he dicho varias veces que su alma se una a mí y el destino me permita encontrarla. “…por algún camino..” como dice la canción y en cuanto a la técnica en si misma estoy variando los colores y el cemento, los formatos siguen siendo grandes, siempre me a gustado el reto de lo monumental.
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