Volvemos a recordar a Bourdelle (lo haremos muchas veces quizás, pues soy admirador de su obra), ese amigo y colega de Rodin quien se llamaba así mismo su antidiscipulo.
Aquí de su libro la Escultura y Rodin algunos apartes del capitulo: LA ASCENCIÓN - EL VERBO DE LA FORMA
… Otra lección dada por la montaña es que podemos seguir sobre sus picos, sus gargantas y sus desfiladeros la formación rápida o lenta de las tormentas…
…yo observo bien abajo, arriba y alrededor de mí…
…Los grandes movimientos de la naturaleza son admirables…
…Y bien la obra humana es, desde todo punto de vista, semejante.
Necesita todo tipo de pormenores, largamente queridos, buscados, atesorados, esforzados; confundidos, mezclados poderosamente, deben crear un bello día –no sin roces, ni sin choques, y gracias a los nobles relámpagos-, constituir la unidad de la forma, que es la buena tormenta, el noble drama de la forma, que es la buena tormenta, el noble drama de la humanidad.Lo bello es, para algunos solamente, la más alta necesidad. Ante todo, le hace falta a la gran grey humana el agua, el pan y los frutos. Los más bellos monumentos erigidos por el hombre, los vestigios admirables de la historia humana construida, esculpida y pintada no son para todos la más urgente necesidad. La más alta belleza viene después de los grandes elementos de utilidad primaria. Pero observemos y veremos siempre a la naturaleza tan grande que, por todos lados, desparramó belleza…
El artista, se ha dicho, trabaja para las multitudes. Sí. Pero si este obrero de la verdad no trabajara ante todo para sí mismo, sería estéril.
Cuanto más ama la verdad este gran obrero, más cerca está de alcanzarla, y tanto más se aleja de la masa de los hombres.
La ascensión, la búsqueda eterna de la calidad en la materialización del sueño,
Los grados hacia mayor verdad, franqueados al precio de noches y días pasados en la búsqueda, la preocupación inmortal por la belleza, el amor inefable hacia ella… ! ah ! Allí está el admirable y terrible premio de los hombres de pensamiento.… ¿se necesita más que amor, más que todo el corazón abandonado al arte, más que el espíritu, más que toda alma sincera de un hombre para alcanzarte, OH, gran escultura ? Así es exactamente. Es necesario mucho más para formar al escultor, al artista verdadero, al poeta, ese ser tan raro, capaz de totalizar todos los perfiles, todos los aspectos de las cosas, todos sus planos, desde los más importantes hasta los más modestos …
Joven estudiante, no busques ornamentos inútiles. …
… arma tu espíritu, defiende tu alma y sabe cuidarte pronto de la oscura multitud. Cuando me refiero a multitud no hablo de la cantidad: sólo entiendo por multitud a la manada sin razón. Si no encuentras en tu entorno una enseñanza que puedas amar, permanece solo y, a falta de vivas enseñanzas, a falta de ejemplos cerca de ti, vé a los grandes monumentos sublimes, vé a los grandes maestros en los museos.Aparta las trabas con las cuales querrán cercar tus pasos con el pie. Desafía las bajezas y penetra en las sombras,. No te dejes acusar de pretencioso cuando vayas directamente a las más grandes obras. Hay que elevarse lo más alto posible para descubrir las grandes rutas.
Y habiendo llegado alto, no te contentes con la contemplación: aprende rápido ya que las grandes superficies que tu alma descubre nadie las penetra desde lejos.
Aprende rápido que debes volver a descender, que tendrás que volver a subir a menudo, para volver a bajar otra vez, y que tienes que volver al principio de la subida.
Y allí retoma el estudio paciente de todo lo que roza cada uno de tus pasos. Escruta el bosque de las leyes eternas. Analiza, descompone las partes, para rehacer la unidad en ti. Aprende, forja lentamente tu espíritu, escucha latir tu corazón con toda la humanidad, escucha tu alma y, sólo entonces, intenta alcanzar el vuelo inmenso del alma universal. Es siempre después de haber aleteado mucho tiempo en el aire con sus poderosas alas que el águila las extiende muy rectas y planea.
Retoma primero los senderos y, llegado a las alturas de las ciencias de tu arte, si no puedes ir más lejos, descansarás planeando sobre tu obra.
La obra está siempre a los pies del obrero. Meditarás sobre ella, y esa será tu manera de planear.
Escúchame, amigo, estudiante, escucha las páginas que pueden serte útiles. No imites las obras de los museos: !lo artificial no está vivo! No simules la victoria.
El vino del éxito precoz te perdería. No vayas a darnos en tu obra muy joven los conjuntos, los frutos de la madurez, sino primero, los brotes, después, las flores: espera el esfuerzo de tu verano para darnos la cosecha de tus frutos.
Sobre todo no copies la actitudes, los modos de las grandes obras de arte. Todo eso es muy fácil y todo eso es deshonestidad y engaño. …
…Vé a las obras maestras: es tu derecho y tu deber. Pero una vez llegado cerca de ellas, interrógalas, revisa si puedes los largos caminos recorridos por sus grandes obreros, por sus creadores, la mayor parte desconocidos.
Para comprenderlos, aléjate de ellos frecuentemente, y corre a las fuentes eternas. Sigue sus cursos, busca de qué profundidades salen. Busca qué elementos componen la belleza de sus ondas, su frescura, su solidez y su sabor. Después de haber encontrado todo eso, sabrás las virtudes de sus ríos. Sus fuentes viven siempre. Búscalas en la naturaleza: ella te rodea y, mejor aún, está en ti; interrógala, escúchate a ti mismo, haz lentos estudios según los modelos, hombre, animal, árbol o flor. Y verás que, a medida que la naturaleza interrogada tenazmente por ti te revela algunos secretos, también te abrirá las puertas cerradas de las grandes obras.
Los seres, las cosas, las obras de los grandes obreros se ayudarán mutuamente para guiarte, si tú lo quieres. Ellas te ayudarán tanto más a encontrarte, a comprenderte, cuanto más te busques a ti mismo.
El arte es la Esfinge eterna. Si vas a ella, penetra el enigma o serás devorado.
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