Tomado del libro La Escultura y Rodin, de Antoine Bourdelle
Tus colaboradores inmediatos e inevitables, gran obrero, arquitecto, escultor, pintor, o persona perteneciente a otro arte, son siempre las fuerzas de la naturaleza que convergen en la realización de tu obra.
Escultor, tu pensamiento advertido es el punto de partida. Tus modelos son los puntos de apoyo de la belleza. Construye trabajos de acuerdo con seres o cosas. Todo lo que quieres imaginar sin el apoyo de lo real es falso.
Para el ser o para el objeto que quiere reconstruir tu arte, debes estudiar las más pequeñas fibras, las más pequeñas facetas, los más pequeños perfiles exteriores, las más pequeñas estructuras, desde adentro hacia fuera. No es sino después de esta lenta y tenaz investigación que puedes empezar a comprender el aspecto general de tu tema.
Ama las paredes que albergan tus trabajos. El taller es la soledad de dos, tuya y de tu obra. El taller es el altar. Allí donde trabaja tu alma.
Allí tuviste grandes corajes, sentiste allí, en ese pequeño recinto sagrado, a tú corazón íntegro, fundirse, abismado de admiración delante de las jóvenes desnudas. Las amaste sin decirlo.
Penetraste en el paraíso de la contemplación y permaneciste en el umbral. Tuviste la alegría de más de una victoria. Entre la mujer naciente cuya primavera toda te embriagaba y la fuerza que debías conservar para tu obra, supiste ser valiente… ¡Oh, recuerdos, que vuelven puro tu taller!
Y además, es el lugar del retiro; es divino por los dioses que contiene. Fue allí donde leíste a Homero y los clásicos. Son los decorados de tu vida sobria y pobre, y … tú conversaste con ellos.Cada vez que acababa la esperanza, cuando las adversidades afligían todo tu ser, cuando no creías más en ti , acudías a la páginas de sus libros y, una tras otra, se levantaban como amaneceres, para llenarte poco a poco de claridades.
Además, fue allí donde has llorado. Se te desconoció o quizás, olvidado.¡ Verdaderas lágrimas de amor, terribles llantos, llantos ardientes que jamás brotan , pero que arrugan la frente y marchitan la sonrisa!
Y bien, tendrás que dejar este querido retiro. Tendrás que abrir la puerta. Habrá que dejar que tu querida soledad se anime un poco y entonces podrás conocer la belleza.
¿ Cómo harás de ti un ser totalmente renovado?
Trabaja. Erige tus retratos, tus estatuas y tus grupos según tus viejas fómulas . Y ahora, saca tu obra a tu campo, a tu jardín o la calle.
Eleva alto tu trabajo, míralo de lejos, míralo desde abajo, míralo desde arriba y míralo en todos los horizontes.
Tu trabajo es endeble, no concuerda con el espacio. Está blandamente redondeado, la atmósfera lo comprime, Está tan tímidamente estructurado que, bajo el cielo, se derrumba? . No eres escultor.
Simplifica, ordena peso sobre peso, agranda tu dibujo.
Vuelve al taller, Vé tus modelos de nuevo. Vuelve a encontrar la trama de tus detalles en tus retoques, hechos en los grandes horizontes y bajo la grandeza del cielo. Y vuelve otra vez a pleno campo para armonizarlo todo.
Observa en las caras de tu obra dónde resbala, dónde cae, dónde se fija la luz. La luz es tu gran colaboradora: no la ignores.
Da a tu obra , bajo su consejo, el movimiento, las caras, las pendientes, la gracia o lo grandioso que tu amor te dicta. Y vuelve, vuelve al taller, hacia el sublime modelo que ofrece a tus ojos su belleza. ¿ Ves qué bello es el desnudo? ¿Lo ves brillar con gracia, con simplicidad, con plenitud? Y … ¿no ves mejor , no ves que tu obra ya no es solamente la letra de tu modelo? ¿No ves que al fin lo has traducido, que has extraído su espiritu, lo esencial? ¿No ves que, partiendo de un ser humano. Lo has elevado al grado de vínculo con el espacio? Por tu escultura, este modelo, de ser individual se vuelve doble: permanece individual por los rasgos esenciales del modelo, y se vuelve universal por la armonización de sus planos con los planos del espacio infinito.
Me he esforzado por materializar, amigo desconocido, esta admirable fuerza escultórica: déjame decirte ahora que, si posees el espiritu, puedes obtener el cielo, los horizontes, el campo en ti.


es hermosa esta cita!
gracias por compartirla, me ha hecho reflexionar en mi trabajo actual e infundido más ánimo y optimismo para abordarlo.
por otro lado quiero que sepa que lo leo a diaro, casi no comento pero siempre estoy aqui leyendo, pues este espacio se ha convertido en una fuente más de aprendizaje… mil gracias.
saludos.