Este soneto de Miguel Angel Buonarroti, anterior a 1534 esta dirigido burlescamente a Giovanni de Pistoia en contestación a otro soneto que éste, muy probablemente, le habría dirigido, en tono jocoso, y quizá hablando de Florencia.
El Poeta en el poema es Dante, que, en el canto XXV (10-12) del Infierno, lanza una invectiva contra Pistoia. Sin embargo, el endecasílabo de Miguel Angel contra los Pistoyeses - invidiosi, superbi, al ciel nimici - recuerda el de Dante contra los Florentinos ( Infierno, XV, 68 ), gente avara, invidiosa e superba.
Ya lo he, por cortesía vuestra, recibido
y lo he leído más de veinte veces.
Tanto ayudan a vuestro ser los dientes,
Como el alimento a un cuerpo ya nutrido.
Con todo, desde que os dejé, he sabido
que a Caín contaís en los antecesores,
y en tal modo procedéis de su tronco,
que el bien de otro, vos lo habéis perdido.
Envidiosos, soberbios, del cielo enemigos,
La caridad del projimo os fastidia,
Y sólo de vuestro daño sois amigos.
Lo que dice el Poeta, de Pistoya,
Tenedlo en mente, y basta; y si hablas
de Florencia bien, ya no me engañas.
Que es joya preciosa
ciertamente, y no sé cómo lo entiendes,
pues que poca virtud no ha de gustarla.
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