por Miguel Angel Buonarotti
Escrito alrededor de 1533. Frey pensaba el soneto escrito para una mujer, tras la muerte de Vittoria Colonna. Girardi, por la caligrafía y el tono, lo adelanta varios años, situándolo entre los dedicados a Cavalieri.
Del dulce llanto al reír doloroso
de una eterna a una paz muy corta
he caído: pues donde verdad calla,
el sentido domina sobre quien de ella huido.
No sé si de mi corazón o de tu rostro
viene del mal la culpa, que desagrada menos
mientras crece, o de la antorcha ardiente
de esos ojos tuyos robados al paraíso.
No es tu belleza una cosa mortal,
sino en el cielo hecha y aquí divina;
en la que yo al perder ardo y me conforto,
pues junto a ti no ha de ser de otro modo.
Si esas armas el cielo a mi morir destina,
¿quién, si muero, culpable te diría?


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