En el artículo sobre la Bauhaus de este mismo número se plantea la dicotomía entre arte y diseño, ejemplificado por la oposición que existió entre Walter Gropius y Johannes Itten.
Ahí sostenía uno –Itten- la libertad del artista como creador independiente y no sujeto a fines utilitarios, y por otra parte Gropius consideraba que el arte debía estar al servicio del individuo y de la sociedad, no como elementos contemplativos sino formando parte de la vida diaria.
Esta oposición se había planteado también en el seno de Deutscher Werkbund, entre Hermann Muthesius, defensor de la tipificación, y Henry van de Velde, quien abrogaba por la libertad del artista, rechazando la utilización espuria de sus logros por la industria.
Han pasado muchos años desde entonces, pero creemos que la dicotomía está aún planteada, y tal vez lo haya estado siempre. En la Grecia clásica la fabricación y pintura de la cerámica se consideraba un arte mayor, y eran usadas para fines muy diversos, desde usos rituales y ceremoniales hasta su empleo como contenedores para agua, vino, trigo, aceite, etc.
Pero también estaba la obra de artistas como Praxiteles, quien con su “Hermes con Dionisio niño” marca un hito en la estatuaria en mármol, alcanzando una calidad difícilmente igualable.
Frente a estas diferentes posturas, el pintor holandés, Piet Mondrian consideraba al arte como un sucedáneo de la armonía en tanto la vida misma careciera de ella; una vez que la existencia alcanzase ese estado de equilibrio y belleza, el arte desaparecería puesto que carecería de razón de ser.
Aunque resulta difícil creer que se llegue a esos extremos, nos muestra el grado de importancia que el Arte puede tener en la vida del ser humano.
En síntesis, el ser humano es demasiado complejo para agotarse en una elección de oposición, es más bien una entidad aglutinadora que asimila los diferentes aspectos de la realidad, los transforma y se retroalimenta de ellos.
No podemos, por tanto, decidir por uno u otro aspecto, sino que serán ambos a la vez. Precisamos el arte para ver y entender nuestra realidad, así como para soñar nuevas realidades, pero también lo precisamos en nuestra vida cotidiana, el sillón, el microondas deben ser cómodos y fáciles de usar, pero deben ser agradables a la vista y al tacto; y aún más, precisamos de lo kitsch y de lo banal (ver una tele novela o usar una ropa caprichosa).
por Consejo Editorial
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Me interesó el tema y me gustaría saber un poco más, ¿podrían recomendarme algunos libros?