por FELICIANO BLANCO DÁVILA
El estudio de la belleza humana se ha dado en todas las culturas a través de la historia, como lo demuestran documentos egipcios, griegos y romanos. La manifestación universal de lo bello a través del arte (la pintura, la escultura y la arquitectura) ha marcado el gusto por determinadas tendencias en la apariencia física. Sin embargo, el concepto de la belleza no se ha descrito adecuadamente en forma objetiva. Para el médico que está en contacto con pacientes que solicitan corregir algún defecto o mejorar y embellecer algún rasgo de su fisonomía, es común desarrollar conceptos apreciativos de la belleza basados en conocimientos teóricos y en su propia conceptualización. Es os conceptos de belleza ideal y de normalidad se basan en el análisis de la observación del equilibrio, de la armonía del cuerpo y del rostro; de esta forma es posible distinguir lo estético de lo que no lo es. Aún así, lo estético sigue siendo una impresión de la mente motivada por su propia percepción, la de la población, la de la cultura, la de los medios de comunicación o de la época en que se vive; por lo tanto la belleza sigue siendo un concepto subjetivo. Pero, ¿existen medidas que determinen el grado de belleza de nuestros rostros o nuestros cuerpos? Para la cirugía plástica, como para la ciencia médi- ca que estudia la forma (plastikós = forma), el estudio de las proporciones divinas tiene gran relevancia cuando se pretende hacer una modificación quirúrgica para llevar la apariencia de un individuo a una armonía objetiva. Sir Harold Gillies, uno de los iniciadores de esta especialidad médica, declaró que “la ci- rugía reconstructiva pretende llevar a un individuo a la normalidad, mientras que la cirugía estética lo lleva más allá de lo normal”.1
Antecedentes históricos
Los egipcios descubrieron las proporciones divinas por análisis y observación, buscando medidas que les permitieran dividir la Tierra de manera exacta a partir del hombre; utilizaron, como ejemplo, la mano o el brazo, hasta encontrar que un cuerpo humano medía lo mismo de alto que de ancho con los brazos extendidos y que el ombligo establecía el punto de división en su altura. El sentido de la proporción artística, pasó de Egipto a Grecia, y posteriormente a Roma. Las más bellas esculturas y construcciones arquitectónicas están basadas en dichos cánones. Fidias (Atenas 490-432 a. de C.) fue el escultor más genial de la antigüedad clásica y su amistad con Pericles le permitió realizar obras de gran importancia para la acrópolis de la ciudad. El equilibrio, la belleza formal idealizada y la perfección técnica caracterizan todas sus obras, entre las que destacan el Zeus olímpico y la Atenea pártenos, ambas en marfil y oro. El número de oro o número áureo aparece en las proporciones geométricas o morfológicas que guardan los edificios, las esculturas, las pinturas, e inclusive las partes de nuestro cuerpo. Se llama número áureo a phi = 1,61803, de acuerdo a la primera letra del nombre de este escultor. En el pensamiento griego, la proporcionalidad tenía una importancia fundamental que se expresaba en los elementos de la naturaleza, en el hombre, en sus construcciones y en la relación con lo divino. Esta idea de la proporción, como fundamento de la armonía y de la simetría, se manifestaba en una proposición geométrica y estética que pasaba a todas las alternativas del conocimiento.
En la arquitectura y en la escultura desarrolladas por los griegos, el cuerpo humano fue considerado el ejemplo más perfecto de simetría. Pero, no sólo en estas áreas se expresaba esta tendencia, pues, todo su esfuerzo cosmovisional, buscaba situar al hombre en el centro del universo, privilegiando el desarrollo físico y espiritual en un contexto armónico. Suponemos que gran parte de las especulaciones que dieron fundamento a las ideas de proporción entre los griegos se las llevó el incendio provocado por César y que consumió la Biblioteca Mayor de Alejandría. Al carecer de muchas de esas fuentes, podemos recurrir a Arístocles de Atenas, apodado Platón. Este filósofo, quien vivió de 427 a 347 a. de C., fue probablemente el pensador que más meditó sobre la proporción y la armonía, ocupándose con especial dedicación a las proporciones entre los sólidos. En su obra Timeo escribe: «No es posible que dos términos formen por sí solos una hermosa composición sin un tercero, pues, es necesario que entre ellos haya un vínculo que los aproxime. Ahora bien, de todos los vínculos, el más bello es el que se da a sí mismo, y a los términos que une, la unidad más completa. Y es naturalmente la proporción, la que realiza esto del modo más bello». Según Platón, es imposible combinar bien dos cosas sin una tercera, hace falta una relación entre ellas que los ensamble, la mejor ligazón para esta relación es el todo. La suma de las partes, como todo, es la más perfecta relación de proporción. Este esfuerzo por encontrar la proporcionalidad, se repite en quienes han tomado de los griegos la forma de interpretar el cosmos. Tal es el caso de Marco Vitruvio Polion, quien escribió, dos siglos después de Platón, diez libros sobre el bagaje arquitectónico greco-romano, donde acepta el mismo principio, pero dice que la simetría consiste en el acuerdo de medidas entre los diversos elementos de la obra y éstos con el conjunto. Vitruvio ideó una fórmula matemática para la división del espacio dentro de un dibujo, conocida como la sección áurea o de oro, que se basa en una proporción dada entre los lados más largos y los más cortos de un rectángulo. Dicha simetría está regida por un módulo o canon común, el número. También estableció una afinidad entre el hombre y las figuras geométricas al descubrir que el hombre, de pie y con los brazos extendidos, puede inscribirse en un cuadrado, y si separa las piernas puede inscribirse dentro de un círculo que tiene como centro el ombligo .
Estas ideas sobre la armonía y la proporción tomaron un nuevo impulso catorce siglos después, durante el Renacimiento italiano. Un matemático, que además era sacerdote, Fray Luca Paccioli, la denomino divina proporción, sosteniendo que era una de las múltiples razones o cocientes que podían expresar una proporción numérica. Esta fórmula matemática permitía adaptarla al hombre y humanizarla, lo que ha hecho su perennidad a través de los siglos.
Leonardo da Vinci, el mayor exponente del Renacimiento, estudió la belleza humana, también empleó las proporciones divinas y retomó los análisis hechos por Vitruvio Polion en cuanto a la sección áurea. Da Vinci se inspiró en los estudios hechos por Vitruvio acerca de las proporciones humanas para hacer el famoso dibujo que se encuentra en la Galería de la Academia en Venecia y se titula El hombre vitruviano . Este dibujo, hecho a lápiz, tinta y acuarela, corresponde perfectamente al esquema descrito por Vitruvio sobre la proporciones corporales, aunque existen en diversos museos del mundo, otros grabados en los que Leonardo analiza también las proporciones del cuerpo y de la cara. Pero Da Vinci no fue el único que intentó ilustrar las divinas proporciones del cuerpo humano, otros artistas lo habían intentado con diferentes grados de éxito . Cesariano, por ejemplo, dibujó un círculo perfecto y posteriormente un rectángulo con líneas tangenciales a partir de las esquinas; ahí realizó una figura humana en la que forzaba a que cada una de las extremidades tocaran las esquinas del rectángulo. El resultado fue una de las figuras más desproporcionadas del Renacimiento, con los brazos largos, las piernas cortas y las manos y los pies demasiado grandes . Este sistema de relación geométrica por sí solo no produce belleza. Se necesitaba del ingenio de Da Vinci para resolver el problema, lo que hizo fue: primero, dibujar un cuerpo humano perfectamente proporcionado y, posteriormente, trazar un círculo con un rectángulo; lo interesante, que debe hacerse notar, es que solamente son tangentes en un punto: la base.
El hombre de Vitruvio se convirtió en un auténtico símbolo, ya que recoge varias de las ideas claves del pensamiento renacentista: el hombre es medida de todas las cosas, la belleza ajustada a cánones, equilibrio y proporción. “… y también el ombligo es el punto central natural del cuerpo humano, ya que si un hombre se echa sobre la espalda, con las manos y los pies extendidos, y coloca la punta de un compás en su ombligo, los dedos de las manos y los de los pies tocarán la circunferencia del círculo que así trazaremos. Y de la misma forma que el cuerpo humano nos da un círculo que lo rodea, también podemos hallar un cuadrado donde igualmente esté encerrado el cuerpo humano. Porque si medimos la distancia desde las plantas de los pies hasta la punta de la cabeza, y luego aplicamos esta misma medida a los brazos extendidos, encontraremos que la anchura es igual a la longitud, como en el caso de superficies planas que son perfectamente cuadradas”.
En los recién nacidos el ombligo divide el cuerpo en dos partes iguales; en un cuerpo desarrollado normalmente, la relación entre la parte superior del cuerpo, de la cabeza al ombligo, y entre ésta y la planta de los pies cumple la denominada media y extrema razón, propia de la sección áurea, es decir 3.5 = 5.8. A partir de ahí, otras zonas de nuestra anatomía pueden ser divididas según la razón áurea: la cara, la cabeza, las manos, los dedos, los pies, etc. Por ejemplo, la altura del cuerpo corresponde siete veces a la altura de la cabeza; la anchura de los hombros corresponde tres veces a la anchura de la cabeza; la distancia de la cadera a los pies es de cuatro cabezas; la altura del tórax es de cuatro cabezas; la distancia del codo a la punta de los dedos es de dos cabezas. Los ojos se encuentran a la mitad de la distancia entre la parte más alta de la frente y el mentón; la base de la nariz está a la mitad de la distancia entre los ojos y el mentón; la boca está a la mitad de la distancia entre la punta de la nariz y el mentón. Una línea recta que sube de las comisuras bucales coincide exactamente con las pupilas. La porción más superior de las orejas coincide en una línea recta con las cejas. La porción más superior de las orejas coincide en una línea recta con la base de la nariz.
La aplicación de estos conceptos de proporcionalidad en las operaciones quirúrgicas, que tienen como propósito el conseguir una armonía estética, ponen de manifiesto la relación que existe entre la medicina y el arte. Tal es el caso de Seghers y colaboradores quienes presentan el ángulo de la belleza o 1.6, el cual está basado en el rectángulo egipcio, cuyos lados tienen ocho medidas por cinco medidas: 8/5= 1.6, dicho concepto había sido adoptado por los griegos y contribuye con las proporciones corporales, que son ocho veces el de la cabeza.13 El análisis de los datos obtenidos por Farkas y asociados14,15 válida nueve cáno- nes griegos del arte neoclásico en relación a las proporciones faciales.
Estos cánones son: Primero.- La combinación de la altura cabeza-cara puede dividirse en dos partes iguales.
Segundo.- La combinación de la altura frente-cara puede dividirse en tres partes iguales.
Tercero.- La combinación de la altura cabeza-cara puede dividirse en cuatro partes iguales.
Cuarto.- La longitud de la nariz es igual a la longitud de la oreja.
Quinto.- La distancia interocular es igual a la anchura de la nariz.
Sexto.- La distancia interocular es igual a la longitud de la fisura palpebral.
Séptimo.- La anchura de la boca es igual 1.5X a la anchura de la nariz.
Octavo.- La anchura de la nariz es igual a una cuarta parte de la anchura de la cara, y Noveno.- La inclinación del puente nasal es paralelo la línea axial de la oreja.
Por otro lado, Ricketts, el padre de la ortodoncia moderna, asegura que las proporciones divinas se aplican perfectamente en la cara humana y que la proporción de 1:618 es constante en el balance de un rostro.
Los griegos llamaban simetría a la cadena de relaciones de ritmo armónico, pitagórico y platónico, adoptado para el arte del espacio, tomando como modelo o medida al hombre.La esencia conductora de tales reflexiones es que la proporción es la consonancia de cierta parte de la obra con toda la obra; respondiendo a la misma idea de encontrar aquel componente que haga posible la simetría y la armonía, pues encontrar la medida que permita la proporción da la posibilidad de crear la belleza. Al número de oro de Fidias (phi = 1.61803) se le ha dado un carácter casi mágico, haciéndolo aparecer, de forma más o menos natural, en las proporciones de la anti- gua pirámide de Keops, en el Partenón, en las catedrales de Colonia o Notre Dame, y dando a entender que los arquitectos de distintas épocas lo habían empleado en sus diseños por ser generador de una armonía casi perfecta. Hay quienes lo sitúan en la Gran Pirámide. El arquitecto suizo Le Corbusier utilizó la razón áurea como base para su escala de proporciones “Modulor”18,19 y en los proyectos de edificios, como la sede de la ONU en Nueva York. Asimismo, Dalí lo usa en su cuadro Leda Atómica (figura 7). Si bien la belleza no puede describirse, ha producido una inquietud de estudio por parte de todos los que han tenido que ver con el arte en el pasado y ha logrado expresarse a través de sus obras.
Podemos concluir que al igual que en cualquier manifestación artística como la escultura, la pintura, la arquitectura, la música, etc., en la ciencia médica los conceptos matemáticos sobre la estética facial y corporal son establecidos en base a las proporciones divinas, a la sección áurea y al número de oro.
El médico que está familiarizado con pacientes que solicitan la corrección de algún defecto estético o deseando mejorar algún rasgo de su apariencia, desarrolla una habilidad para apreciar la belleza según sus conocimientos teóricos y su propia percepción. Es muy difícil describirla belleza, sin embargo, los conceptos de belleza ideal y de normalidad se basan en el análisis de la observación del equilibrio, de la armonía del cuerpo y del rostro. De esta forma es posible distinguir lo estético de lo que no lo es. En la arquitecturay en la escultura desarrolladas por los griegos, por ejemplo, el cuerpo humano era considerado como el prototipo más perfecto de simetría. Vitruvio Polion durante el siglo I a. de C., ideó una fórmula matemática para la división del espacio dentro de un dibujo, conocida como la sección áurea o de oro, que se basa en una proporción dada entre los lados más largos y los más cortos de un rectángulo. Dicha simetría está regida por un módulo o canon común: el número. También, al descubrir que el hombre de pie con los brazos extendidos puede inscribirse en un cuadrado y si separa las piernas puede inscribirse dentro de un círculo que tiene como centro el ombligo, estableció una afinidad entre el hombre y las figuras geométricas. Leonardo da Vinci, el mayor exponente del Renacimiento, estudió la belleza humana, empleó las proporciones divinas y retomó los análisis hechos por Vitruvio Polion en cuanto a la sección áurea. Da Vinci se inspiró en los estudios hechos por Vitruvio acerca de las proporciones humanas para hacer el famoso dibujo que se encuentra en la Galería de la Academia en Venecia y que se titula El hombre vitruviano. Este dibujo, hecho a lápiz, tinta y acuarela, corres- ponde perfectamente al esquema descrito por Vitruvio sobre la proporciones corporales en sus diez libros sobre arquitectura.
CIENCIA UANL / VOL. VII, No. 2, ABRIL-JUNIO 2004
- Universidad Autónoma de Nuevo León - Mexico
Saludos desde Maracaibo- Venezuela!!!!!
Te felicito por el texto que publicas, es muy interesante y esta muy completo, actualmente me encuentro haciendo mi tesis de grado y estaba buscando información al respecto, de verdad que me gustó mucho el artìculo y me va ayudar mucho para mi tesis. (Soy odontologa con especialidad en ortopedia maxilar y estoy estudiando las proporciones Divinas)
muchas gracias y seguire visitando tu blog
saludos desde cali - colombia
soy estudiante de decimo grado en la institucion normal superior farallones de cali me parecio muy interesante su texto acerca de la divina proporcion (el numero de oro) desearia que incluyeras por favor en un nuevo articulo las especificaciones teniendo en cuenta esta proporcion dentro de los procesos quirurgicos en especial de la cirugia plastica si no puedes por favor mandame bibliografia acerca del tema a mi e-mail. gracias
He leido su articulo y me resulto muy interesante.Soy especialista en Ortodoncia, deseo me envie mas informacion sobre las proporciones divinas.
La proporcionalidad
hola! soy de chile…
Esta demasiado bueno el texto, justamente ahora estaba buscando algo de información para un trabajo de análisis. Estudio arquitectura y debo relacionarlo con obras asi que me ayudó muchísimo, asi que si tienes otros tópicos te lo agradecería..
saludos.
me parecio de extrema importancia su articulo de las proporciones humanas, debido a que practico fisico constructivismo y me he dado cuenta que la armonia practicamente ha sido suplantada por el tamaño descomunal; por lo cual me atrebo a pedirle si esta dentro de sus posibilidades el proporcionarme algunas fuentes de las cuales pueda hechar mano para esculpir mi cuerpo.
un cordial saludo alejandro
esta muy bueno tu texto pero quiero saber que relacion tiene la mediucina con el arte por que en tu texto no queda claramente que tiene que ver el arte con medicina gracias yoselin venezuela estado carabobo
Tu texto esta bastante bueno, me gusto,consiso y al grano, porque hay mas informacion aun!!!!
Soy Fisioterapeuta y me intereza las proporciones corporales en el ser humano. Y este tema es apacionante porque se relaciona con todo!!!!
hola! tal vez les interese lo siguiente,
saludos
Siguiendo la política de apoyo al desarrollo e investigación en la práctica
artística y como parte de la Cátedra de Empresa “DKV Arte y Salud” que
desarrolla en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Politécnica de
Valencia, DKV Seguros convocó entre los estudiantes de posgrado del Máster de
Producción artística un programa de movilidad para jóvenes artistas que les
permitiera perfeccionar sus proyectos de fin de máster en las ciudades de Nueva
York (EE.UU) y en la prestigiosa Escuela de artes plásticas de Gdanz, en
Polonia. A la convocatoria se presentaron más de 40 candidatos, entre los que
han resultado elegidos los siguientes artistas:
-Beca “Grand Tour” de un mes con todos los gastos pagados más bolsa de viaje a
la ciudad de Nueva York. EE.UU (premio exequo) a: Carmen Cifrián Pérez y Esther
Señor García
-Beca “Grand Tour” de un mes con todos los gastos pagados más bolsa de viaje a
la prestigiosa escuela de artes plásticas ” Gdanz Akademia Sztuk Pieknych” de
Polonia a: Javier Rodríguez
Sin más felicitar a los becados y agradecer a DKV Seguros el apoyo prestado al
desarrollo e investigación dentro de las prácticas artísticas.
Más info:
http://www.bbaa.upv.es/
http://www.dkvseguros.com