El Hombre Agustiniano y la Religión

Cultura Megalítica de San Agustin –Huila/Colombia
RELIGION Y MITOLOGIA

Una de las tareas más arduas en el estudio de la cultura agustiniana, es la interpretación del arte convencional o simbólico expresado en la estatuaria, máxime si se tiene en cuenta que no se dispone de ninguna noticia escrita, ni siquiera de tradiciones, acerca de las formas de vida material y espiritual de estos antiguos pueblos. Bien sabido es que uno de los fundamentos para la interpretación de las manifestaciones artísticas primitivas es el conocimiento profundo de sus formas religiosas, sin el cual es casi imposible comprender los símbolos que llevan implícitos sus expresiones estéticas. Por esta razón, los estudios que en este aspecto de la cultura agustiniana puedan realizarse, serán forzosamente vagos y sólo permitirán una supuesta estructura religiosa sobre la base de la comparación con formas artísticas similares de otras regiones americanas en las cuales la reconstrucción cultural ha contado con mejores indicios. En Colombia, como en Mesoamérica, las creencias religiosas de los nativos dieron origen a un complicado culto ceremonial, en el cual jugó un papel de señalada importancia el ritual en las danzas de enmascarados. Aún persiste esta práctica entre varias de las tribus que habitan en la Amazonia, las cuales emplean disfraces fabricados de tela de corteza de árbol pintados de varios colores. K. Th. Preuss hace mención del uso que todavía tenían de máscaras en los ritos y ceremonias especiales, a principios del siglo, las poblaciones indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta, máscaras en las cuales vio grandes similitudes con las representaciones antropozoomorfas que son frecuentes en el arte escultórico de San Agustín. Así, puede afirmarse que muchos de estos monolitos del Alto Magdalena no son otra cosa que figuras enmascaradas, con las cuales se quiso representar ancestros míticos.


Ya se ha indicado al principio cómo todo indica que en un momento dado de su historia los pueblos antiguos de San Agustín desarrollan un intenso culto funerario. Es entonces cuando se construyen los montículos artificiales y la época en que florece el arte escultórico monumental, convirtiendose así esta zona en un centro ceremonial con una vasta influencia regional. Allí se congregarían muchos de los pueblos del Alto Magdalena y zonas avecindadas, después de largas peregrinaciones, para rendir tributo a las deidades de la vida y de la muerte y para dejar a su amparo los despojos mortales de sus jefes o familiares.
Las ruinas arqueológicas mas -importantes halladas en México y Guatemala, Honduras, Perú y otras regiones americanas, corresponden a los vestigios de lo que en épocas remotas fueran también centros de peregrinación con fines religiosos: Palenque, Teotihuacán, Tiahuanaco, Chavín y otros lugares, respondieron a esta idea, y el hallazgo de tumbas de jerarcas en algunos de ellos, como en Palenque, comprueban también su carácter funerario. Las fuentes históricas de la Conquista y las noticias de los primeros años de la Colonia, nos hablan de la condición sagrada que tenía la zona del Alto Sinú, situada entre los actuales Departamentos de Antioquia y Córdoba, a donde, según costumbre tradicional y de acuerdo con un convenio especial entre los señores principales, era obligación depositar los despojos mortales o parte del ajuar funerario de los que vivían en el Finzenú, Panzenú y Zenufana.
Un carácter sagrado, como el que suponemos para San Agustín, pudo tener también la región del Quindio, Departamento de Caldas, que aparece sembrada de sepulturas indígenas, de las cuales se han extraído las numerosas y ricas ofrendas de cerámica y orfebrería que hoy se clasifican, de manera convencional y provisional, como cultura quimbaya. Ambas tienen una fisiografía semejante y están próximas a páramos, los cuales ejercieron una notable influencia en los ritos funerarios de los primitivos americanos, por ser considerados como la morada preferida de los ancestros míticos y los ríos que allí nacen, sus caminos obligados de peregrinación. En San Agustín, como en varios de los paises de la América Central y de Suramérica, la escultura en piedra está generalmente asociada a la construcción de montículos artificiales. Túmulos mortuorios se encuentran también en otros sitios arqueológicos de Colombia, especialmente en la región del Alto Sinú. A tales construcciones, que los guaqueros denominan guacas de piru, se refieren varios de los cronistas de la Conquista, aunque no se mencionan estatuas de piedra, las cuales parece que estuvieron reemplazadas aquí por las esculturas de madera de grandes proporciones, algunas recubiertas con láminas de oro.
Representaciones escultóricas, directamente asociadas con tumbas, es decir, inhumadas en el interior mismo de los sepulcros, fueron halladas en las Mesitas B, D y C del Parque Arqueológico Nacional, en Quinchana y en el Alto de los Idolos. Posteriormente se encontró en El Cabuyal una losa que cubría un sepulcro, con una figura femenina yacente, esculpida a todo lo largo de la piedra, y de tamaño casi natural. Pérez de Barradas (1943) informa haber hallado una estatua columnar encima de la Tumba número 6, localizada en el sector suroriental del Montículo Norte de la Mesita B del Parque Arqueológico.

Cultura Megalítica de San Agustín – Huila
Editado por :Edgar René Pescador B

1 Response to “El Hombre Agustiniano y la Religión”


  1. 1 José O. Cuéllar C.

    Me gustaría conocer mayor información de la iconografia de san agustin y la interpretación semiótica de los mismos, soy docente de castellano y hago relevancia en la iconografia agustiniano como elemto del lenguaje primigenio. Gracias

Leave a Reply