SONETO LI/Por Miguel Ángel Buonarroti

Escrito muy probablemente en 1543.
El rimador modenés Gandolfo Porrino envió tres sonetos a Miguel Ángel.
El primero era una alabanza del Juicio Final, en los otros dos, y en el último de ellos especialmente, le pedía un retrato, en mármol o en pintura, de una dama a la que había amado, y que acababa de morir, Fausta Mancini Attavanti, considerada por algunos editores de Miguel Ángel –sin fundamento— como una cortesana. Miguel Ángel no realizó obra alguna, pero si un epitafio, y el presente soneto que contesta al de Porrino per le rime, esto es , utilizando idénticas rimas que el del peticionario. Como vemos, el soneto miguelangelesco es una excusa ante el rimador, que debía de ser amigo suyo.
Que Fausta Mancini ( llamada La Mancina, esto es, la zurda ) fuese una noble dama romana, queda atestiguado por los poemas que notables ingenios de la época como Annibal Caro o Francesco Maria Molza ( que escribió para ella numerosas obras, y que desde luego fue su enamorado ) le dedicaron.
La Mancina debió morir en 1543, ya que Molza, que escribió un soneto a su muerte, murió el 28 de febrero de 1544.

La singular y alta belleza que en el cielo por única
tendría, mejor que en el mundo inicuo y pérfido
(su nombre el vulgo lo tomó del brazo
izquierdo, al no adorarla ciego ),
sólo por vos nació; y hacerla no sabría yo
con hierro en la piedra ni pincel en cartón;
pues su rostro hermoso y verdadero sería
sólo el que vuestra esperanza apagase.
Y si, como del sol cualquier otra estrella
es vencida, vence a nuestro intelecto,
a vos no habrá de ser de mérito menor,
Para aquietaros, pues, su nueva beldad
ha sido por Dios formada según vuestro deseo;
y sólo Él, y no yo, podría así decirlo.

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