Por Cristina Civale
Cristina Civale, clase 1960, es escritora y periodista. Vive y trabaja entre Buenos Aires y Génova. Ha publicado recientemente Adiós América (nouvelles, Emecé, 2005) y Niños, lejos de Disneylandia (investigación, Planeta, 2006). Trabaja como periodista desde 1984. Participó de las redacciones, entre otras, de El Periodista, Gente, Diario Perfil, Página 12, tres puntos, Elle -también en sus versiones de España e Italia-. Por otra parte, escribió para El País de España y Il Manifesto de Italia. Fue cocreadora de la mítica serie de televisión Desde adentro. En Clarín.com comenzó una columna semanal sobre arte contemporáneo internacional que ahora continúa en este blog. Dirige el site TrovarelAmerica.org, que centra sus informes en la cultura migrante.
Eso probablemente intenten demostrar los 35 artistas que se dan cita en Berlín por estos días en la muestra Sexwork. Allí se intenta provocar en el público una reflexión sobre el tráfico de mujeres, el lugar del cliente en el fenómeno de las mujeres en estado de prostitución, el sitio que ocuparon y ocupan las mismas durante las guerras y, fundamentalmente, sacudir las reflexiones anquilosadas sobre el tema.
Por eso llama la atención, la nota de la periodista Luna Bolivar Manaut publicada en la versión española del periódico alemán Deustche Welle. En el copete, por ejemplo, puede leerse casi como una gracia: “dicen que la prostitución es la profesión más antigua del mundo”. Frase que lanza como si el asunto estuviese naturalizado. Habría que aclarar unos cuantos tantos al respecto. El primero: la prostitución es la violencia ejercida sobre el cuerpo de la mujer más antigua del mundo. Y sobre el final de la nota, remata en una enumeración de por lo menos mal gusto, casi con alegría: “Prostitutas que ejercen con orgullo su profesión”
Habría que ver con cuántas mujeres en estado de prostitución habló Luna para refregarnos este falso orgullo. Pero vayamos a la muestraSexwork nos recuerda una muestra muy poderosa que tuvo lugar en Buenos Aires en el mes de mayo organizada por el colectivo boliviano Mujeres creando y el colectivo AMMAR capital. Nos referimos a Ninguna mujer nace para puta, que se exhibió con gran éxito en el Centro Cultural Borges. Allí se escenificaban arriba de camas distintas situaciones de violencia de las que, quizá, según la periodista Manaut “las prostitutas podrían estar orgullosas”.


