Serena, plácidamente se apagó la vida del escultor inglés Henry Moore; a los 88 años,. Poco amigo de hablar de su obra, una de las grandes en la plástica, reconocía sin embargo , que ello podría ayudar a otros, darles claves para aproximarse a su trabajo. Hoy presento algunos apartes de lo que escribió especialmente para el libro “Henry Moore -Escultura”, de Ediciones Polígrafa ~Barcelona.
Si bien lo que me interesa más profundamente es la figura humana, siempre he prestado gran atención a las formas naturales. como huesos, conchas, guijarros, ete. A veces he ido a la misma parte de la playa durante varios años seguidos, pero cada año me llama la atención una nueva forma de guijarro que el año anterior no había visto a pesar de que los habia a centenares. De los millones de guijarros por los que pasaba al caminar por la orilla del mar, sólo elijo ver con entusiasmo los que se corresponden con la forma que me interesa en ese momento.. Algo distinto sucede si me siento y exarnjno un puñado de guijarros uno por uno. Asi puedo ampliar más mi experiencia de la forma dando tiempo a mi mente para condicionarse a la nueva forma. Hay formas universales a las que todo el mundo está condicionado subconscientemente y a las que se puede reaccionar si nuestro control consciente no las rechaza. ,. Los guijarros muestran la forma en que la naturaleza trabaja la piedra. Algunos de los guijarros que recojo están atravesados por agujeros. Además de la forma humana me entusiasman tremendamente todas las formas naturales, como la formación de las nubes, los pájaros, los árboles y sus raíces y las montañas, que para mj son las arrugas de la superficie de la tierra, como pliegues. Es extraordinario cómo se parecen las ondas de la arena en la playa a las marcas de la gubia en el tallado de la madera.
La especialización característica del artista moderno parece encontrar su equivalente en la atomización de las artes. Si se pudiese conseguir una unidad en, pongamos por caso, la construcción de una nueva.ciudad y planificadores, arquitectos, escultores, pintores y todo tipo de artistas trabajasen juntos desde el principio, uno tiene la sensación de que dicha unidad, no obstante, sería artificial y sin vida, porque habria sido impuesta conscientemente a un grupo de individuos en lugar de originarse espontáneamente en un estilo de vida. Esta es tal vez la ilusión que subyace en todos nuestros proyectos para la difusión de la cultura. Se puede alimentar a las masas con cultura, pero eso no quiere decir que la van a absorber. En la adquisición de cultura tiene que haber siempre un factor de descubrimiento, de autoayuda; de lo contrario la cultura sigue siendo un elemento extraño, algo al margen de los deseos y las’ necesidades de la vida cotidiana.
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