Victorio Macho/ ante la critica

J. A. Gaya Nuño
INSULA
Madrid,15-VII1952

! Victorio Macho, qué entero nombre de triunfador! ! Qué rotundidad de nombre! Es un nombre con víctores estudiantiles de los que se graban en paredes universitarias y es un nombre con calidad masculina de forjador. Estatura media y cuerpo menudo, Crenchas grises al aire. Pasión por España. Continúa siendo forjador y dominador, más español que nunca, como pariente de sus colegas cinocentistas, de los Berruguete, Bigarnyas y Vergara, que ha ido a saludar en Toledo. Tan gran escultor como ellos, como su paisano Berruguete, y, a modo de tales, creador de unos cachos de historia de España. Ya veréis, dentro de nada, en el siglo XXII o XXIV, si la vida no se afea demasiada mente, cómo no habrá otra iconografía de Unamuno y de Cajal que la pétrea de nuestro victoríoso Victorio, cómo las efigies de los cardenales Tavera y Niño de Guevara se atan al victorioso Greco. Un ínciso: Victorio me narraba cómo, para llegar a su invención del monumento a Cajal, se había leído, quizá sin entender nada de ciencia, pero entendiendo magistralmente al hombre, todos los estudios del sabio tocantes a histología. De ellos surgió la maciza serenidad de la fuente del Retiro.

La piedra de Unamuno por Macho casi dolía, casi sangraba, como un santo milagrero. !Ay, cuán pocos son los escultores que, como Victorio Macho, tienen el corazón en los dedos, y qué macho, en todos los sentidos, hay que ser para que cada mano nazca del corazón! !Y cómo valen en la obra final estos cariños por el retratado que consisten en estudíar “Los Episodios Nacionales”, “La Histología” y “El sentimiento trágico de la vida”! Ahora ya la imagen de carne de don Miguel, a los dieciséis años de su muerte, se nos difumina, pero que la «vera efigie» de Victorio, para celebrar al hombre de Salamanca con las palabras de mi Antonio Machado: «iOh, el dilecto / predilecto / de esta España que se agita, / porque nace o resucita! / Siempre te he sido, oh rector / de Salamanca, leal / este humilde profesor / de un instituto rural.» Pero no sólo Machado; todos continuamos siendo fieles a nuestro rector.

Sobre todo él ha venido. Victoria Macho está con nosotros. Para los muy jóvenes, éste es un nombre leido en páginas de “La Esfera» y “Nuevo Mundo”, mas, para los maduros, es un nombre lleno de realidades plásticas de nuestro tiempo, y es nuestra misión aleccionar a los muchachos sobre la significación de Victorio en el panorama del arte novecentista. Vamos a ver si se atina con la definición: es un escultor castellano, último de los tradicionales y primero de los novísimos, tan genial como para traer al decálogo del realismo cualquier sapiencia de las vanguardias, tan tocado por el sentido de la monumentalidad como si heredase todas las verticalidades y horizontalismos de todas las arquitecturas, y tan enamorado de la vida, que, desde su paisano Berruguete, ningún otro del oficio ha sido mejor retratista de la muerte. Naturalmente, toda esta cadena de equilibrios no es posible ni hacedera sino en un escultor castellano y español. Bueno, pues ése es nuestro Victorio Macho. Por hoy, basta con extender acta gozosa de su venida. Gozosa, porque estrechando su mano hábil nos hemos rejuvenecido en quince años.

En el libro de : Fernando Mon
Victorio Macho
Colección de Artistas Españoles Contemporaneos

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