Sucedió en 1904
El escultor Constantin Brancusi ha llegada a pie a París, después de dejar Munich, donde la enseñanza del arte se parecía demasiado a la de Bucarest. «Iba por los caminos rurales -cuenta- recorría los bosques y cantaba mi alegría y mi felicidad. En los pueblos, las campesinos me acogían con los brazos abiertos. Se daban perfecta cuenta de que era uno de los suyos.»
Hasta los siete años, Brancusi fue pastor en los Cárpatos.
A sus treinta años, allí está, en la Escuela de Bellas Artes de Paris.
Por la noche se dedica a fregar platos para sobrevivir.Pocas muebles hay en su taller de la plaza Dauphine, 16, en el quinta piso. Pero en la pared, escrito en rojo, aparece plasmado este pensamiento: “ !No olvides que eres un artista! !No pierdas el valor, no temas, lo conseguirás!”


Que buena frase para inspirar en el taller….!!!
Muchas gracias…..