Escrito a finales de 1545 o comienzos de 1546.
El soneto está dirigido a Luigi del Riccio, florentino, y uno de los grandes amigos de Miguel Ángel en Roma.
Es un correctivo, una queja al amigo, cuyo fundamento no está claro. Del Riccio estaba empeñado –con el consentimiento del escultor- en editar una antología de su labor poética, que al fin no llegó a hacerse. Según algunos, el poema aludiría a una edición de los versos, realizada por Riccio sin el consentimiento de Miguel Ángel. Pero no hay pruebas.
Luigi del Riccio había atendido personalmente al escultor en dos de sus enfermedades, a comienzos de 1544 y de 1546. A ello puede aludir la inmensa cortesía del primer verso.
Según Clements, los mil placeres del último endecasilabo aludirían a la relación de Miguel Ángel con Cecchino Bracci, y al tormento, a su fatigosa labor en los epitafios del muchachito.
Soneto LX
En lo dulce de una inmensa cortesía,
al honor, a la vida alguna ofensa
se esconde a menudo y cela, y tanto pesa
que me hace mi salud menos querida.
Quien en el hombre amigo pone alas y luego
en el camino dispone la oculta red tejida,
la ardiente caridad que amor enciende
anula más cuando más arder debía.
Por eso, Luigi mío, mantened clara
la gracia primera, que me dio la vida,
y que no la turbe tempestad ni viento.
A vencer enseña el desdén toda merced,
y aunque yo al buen amigo siempre atienda,
mil placeres no valen un tormento.


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