Soneto LXI / Por Miguel Ángel Buonarroti

El hecho de que en un manuscrito de este soneto, en lugar de s’í’t amo e reverisco, o signor mío, del inicio del segundo cuarteto, diga Qual piú giusta cagion dell’amart’io, hizo pensar que estaba destinado a Vittoria Colonna. Es más probable, sin embargo, que sea para Cavalieri, incluso por el contenido neoplatónico del conjunto. En uno de los autógrafos hay,un ligero esbozo a lápiz de una planta de la fachada de San Pedro, que Miguel Ángel comenzó a proyectar en 1546.

LXI

Bien puede a veces mi casto y buen deseo
con la esperanza andar sin resultar diverso;
pues si todo en nuestro amor desplace al cielo
¿con qué fin habría hecho Dios el mundo?
Si te amo y reverencio, oh señor mío,
si ardo incluso, es por la paz divina
que en tus hermosos ojos se alberga y vive,
esquiva y enemiga de extraviado pensar.
No es amor el que aquí nace y muere
con la belleza que en todo instante merma.
o sujeto al mudar de rostro amable:
Es verdadero amor, el que en puro corazón
no desfallece por cambio de corteza
u hora extrema, y del paraíso aquí. deja señal.

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