Por Carlos Guevara Meza
Disciplina e interdisciplina en las artes
Y a la aurora, armados de una
Ardiente paciencia, entraremos
en las espléndidas ciudades.
Rimbaud,Una temporada en el infierno
Los privilegios de la vista
Hay una parte muy divertida de la Summa Theologica, donde Santo Tomás establece una diferencia esencial entre la vista y los otros sentidos. El parte de la consideración de que lo bello causa un placer sensible. Evidentemente debe pasar a construir una clasificación jerárquica de los sentidos con base en un criterio moral. El olfato, el gusto y el tacto estarían ligados a pecados como la gula y, sobre todo, la lujuria. La soberbia, la ira, la avaricia y la pereza estarían ligados a la voluntad. A la visión queda la envidia que, si bien está conectada al deseo, no será éste de naturaleza concupiscente y, además, no causa placer alguno. Así, sólo la vista y el oído serían capaces de impresiones estéticas, y aun el oído es sospechoso por su influencia carnal, según San Agustín, a quien Santo Tomás cita. De este modo, Tomás de Aquino se inclina por la mirada, el menos “pecador” de los sentidos físicos, pues exige un distanciamiento respecto del objeto, capaz de captar todas sus partes (Integritas), que resulta imposible para el gusto y el tacto. Requiere, asimismo, una racionalización que permita comprender los nexos lógicos entre las partes diversas del objeto (Claritas), de la que son incapaces el oído y el olfato.
Estas ideas nos pueden parecer ahora ingenuas y hasta estúpidas pero hay que recordar, como señala Panofsky, el importante papel que jugaba la reflexión intelectual en la producción artística que, si bien para el siglo XIII era realizada fundamentalmente por artesanos laicos, estaba estrechamente supervisada por clérigos, quienes casi tenían la obligación profesional de saberse estas cosas de memoria. Lo que no apunta Panofsky, y tampoco ninguno de los otros miembros de la escuela de Warburg, es que este tipo de debates se dan en el contexto de la lucha por la hegemonía cultural contra una cultura popular esencialmente oral y, por lo mismo, directamente vinculada con los sentidos del oído y el tacto, como bien ve McLuhan, aunque sin duda la imprenta de Gutenberg es más bien uno de los efectos y no la causa de la construcción paulatina de la cultura visual occidental.
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