Archive for January, 2008

LO BUENO DE MEDELLIN

En medellin , Antioquia , Colombia

» Nueva vitrina para el arte joven

» La reconocida decoradora Luz Marina Acosta sorprende a la ciudad con un espacio verdaderamente innovador en el que promueve el talento de jóvenes artistas

Visitar un espacio diseñado por Luz Marina Acosta es una experiencia sobrecogedora. Los ojos de esta artista ven aquellos detalles que otras personas no perciben, lo que le permite crear lugares encantadores y únicos, en los que conjuga con maestría elementos de luz, color, forma y texturas. Su sello mágico impacta en cada una de sus creaciones y es garantía de éxito en todo lo que emprende.

Con esta carta de presentación nace “Luz Marina Acosta, Espacio de Arte”: Una galería en donde la diseñadora y su socia Marta Gaviria buscan proyectar a jóvenes promesas del arte colombiano que descubrieron en una amplia investigación. En el estudio que incluyó un recorrido por diferentes ciudades del país, estas promotoras de arte encontraron sorprendentes talentos como Augusto Osorio de Cali, Johan Barrios de Cartagena, Rafael Ortiz de Bucaramanga, Johan Cubillos de Bogotá, y Andrés Arango, Juan Vélez y César Gallo de Medellín. Al respecto, Luz Marina Acosta afirma: “Queremos que los hogares jóvenes puedan obtener pinturas y esculturas de artistas, a precios razonables, y consolidarnos como un espacio de proyección para estas figuras nacientes”.

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Rilke y los artistas de su tiempo

El poeta checo se supo rodear de artistas plásticos entre los que se encontraba su esposa, construyendo una peculiar estética.

A finales del siglo XIX se llega en el campo de las artes a interesantes relaciones sinestésicas entre la literatura, la pintura y la música. Los pintores ven en la música el futuro de las artes plásticas en el campo de la abstracción como formulación del sentimiento que la figuración ya no podía expresar, y los escritores se sienten fascinados por la creación y métodos de trabajo de los artistas plásticos.
En este punto es fundamental la figura del poeta checo Rainer María Rilke, testigo de primer orden en los cambios de la Europa de fin de siglo. El autor checo siempre estuvo interesado por la Historia del Arte, desde que en Munich estudia durante dos semestres Historia del Arte del Renacimiento y Estética.
Su posterior estancia en Florencia será capital. Allí conocerá al pintor Heinrich Vogeler, que un año más tarde le llevará a la Colonia de artistas simbolistas de Worpswede, donde conocerá a su esposa, la escultura y discípula de Rodin, Clara Westhoff con la que se casará en 1901, siendo la inspiradora de sus dos próximos libros de poemas. Estos artífices vivían en hermandad, y tenían una práctica artesanal y una peculiar teoría artística, basada en la cosa de arte (kunstsache) en oposición a la obra de arte (kunstwerk).
La vida allí, en aquel lugar apartado del mundo transcurría tranquila y Rilke se acondicionó a la perfección. El ocio y las representaciones teatrales de Hamburgo lo llenan todo y Rilke intenta olvidar su inmediato y traumático pasado con la escritora rusa Lou Andreas-Salomé, empezando una nueva vida e intentando reconducir su poesía tras las influencias rusas.
El arte es obra de sus creadores, pero al terminarla pierden toda referencia a aquellos, para ser confiados al espacio, expuestos al espectador, y elevados a la condición de cosas. Rilke traspasa estas teorías a su propia poesía, reorientada en el poema cosa (Ding-Gedicht). Este poema cosa se contrapone a la concepción que Antonio Machado tiene de la poesía como “palabra en el tiempo”: un poema señala un momento concreto e irrepetible, que el lector puede incorporar a un momento suyo, no necesariamente idéntico al del poeta, por la ambigüedad o polivalencia semántica de la poesía. Algo, reconoce Machado, que no es posible en las artes plásticas.

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Para pensar

“Ama el arte; de todos los engaños es todavía el que miente menos”

Gustave Flaubert

Leonardo y Miguel Ángel se citan en Budapest

El Museo de Bellas Artes de la ciudad presenta el arte del Renacimiento a través de la colección de la familia Medici
EFE - Budapest - 24/01/2008

El Museo de Bellas Artes de Budapest (SzM) inauguró hoy una exposición que mostrará, hasta el 18 de mayo, el arte del Renacimiento a través de las colecciones artísticas de la histórica familia italiana de los Medici.

La muestra, titulada La edad de oro de los Medici, recoge más de 200 obras de unas 60 colecciones italianas, entre las que figuran pinturas de Sandro Botticelli, Leonardo da Vinci o Miguel Angel, según la prensa local.
Las obras llegaron a Budapest procedentes de instituciones como la Galleria degli Uffizi y la Casa Buonarroti, de Florencia, o la Galleria Nazionale de Parma.
Del Quattrocento al Cinquecento
La muestra se divide en dos grandes partes: una representa la primera época de los Medici en el siglo XIV mediante documentos contemporáneos y tapices, así como, maquetas y muebles. Y la otra, que se centra en el siglo XV, exhibe pintura y escultura de la época.
La exposición ha sido asegurada por 80.000 millones de forintos (310 millones de euros), mientras que los costes de la instalación ascendieron hasta los 300 millones de forintos (1,16 millones de euros).
Baile sobre patines y teatro renacentista
El programa incluye diversos programas como un baile sobre patines renacentista y obras de teatro de la época de los Medici. Esta muestra forma parte del año renacentista en Hungría, que festeja el 550 aniversario de la coronación de uno de los mayores reyes de la historia magiar, Matías (1458-1490).
El ministro húngaro de Educación y Cultura, István Hiller, dijo en la inauguración que la exposición “recoge obras que en todos los países del mundo forman parte del material escolar”.

Soneto LXIV / Por Miguel Angel Buonarroti

Soneto a la muerte de Vittoria Colonna.La marquesa murió el 25 de febrero de 1547

Soneto LXIV

Por Miguel Angel Buonarroti

?No es maravilla si próximo al fuego
ardo y me consumo, ahora que está apagado
por fuera, y me aflige y quema dentro,
y a ceniza poco a poco me reduce?
Veía ardiendo tan luciente el lugar
del que pendía mi grave tormento,
que sólo verlo me daba contento,
y desgarro y muerte me eran fiesta y juego.
Mas ya que del gran fuego el esplendor
que me ardía y nutría, roba el cielo,
carbón quedo en brasa y recubierto.
Y si más leña no me trae amor
que prenda llama, ni una sola pavesa
quedará de mí, todo en cenizas vuelto.

Paul Cezanne

Me llevó 40 años darme cuenta de que la pintura no es escultura.
No seas un crítico de arte, pinta. Ahí está la salvación.
¿Qué es uno para hacer caso a esos tontos dicen que el artista siempre está subordinado a la Naturaleza?. El Arte está en paralela armonía con la Naturaleza.
Una obra de arte que no nace de una emoción no es arte.
He trabajado toda mi vida para poder ganarme la vida, pero creo que uno puede hacer una buena pintura sin atraer la atención hacia su vida privada. En realidad, lo que un artista desea es elevarse intelectualmente todo lo posible, aunque el hombre continue en la sombra. Hay que encontrar el placer en el trabajo.

El David podría mudarse a las afueras de Florencia

por VERÓNICA BECERRIL. SERVICIO ESPECIAL. ROMA.

Cuando se piensa en Florencia, nos viene a la mente que se trata de una de las ciudades con más obras de arte del Renacimiento, y esbozamos una sonrisa al pensar en la genial escultura de Miguel Ángel, el imponente David de más de cuatro metros de altura que la Galleria della Accademia aloja entre otras muchas obras de arte.

Pero ahora nos tendremos que acostumbrar a pensar de otro modo, porque el David abandonará su casa desde hace 135 años para instalarse a las afueras de la ciudad, según la propuesta presentada por el asesor toscano a la cultura, Paolo Cocchi. «Florencia ha alcanzado un punto de insostenibilidad turística y la actual colocación del David en el centro es, desde el punto de vista logístico, infeliz», escribió el asesor Cocchi en una carta dirigida al ministro para los Bienes culturales, Francesco Rutelli, y al alcalde de Florencia, Leonardo Domenici, pidiéndoles que el mármol de Miguel Ángel fuera colocado en las nuevas estructuras que se están construyendo para hospedar el nuevo teatro del Maggio Musical Florentino, ideado por el arquitecto Paolo Desideri. Con esta idea, Cocchi afirma que se descongestionarían las largas colas que se forman en la entrada de la Galleria y se «ampliaría el área turística de la ciudad, dando beneficios a todos».

¿A todos? Seguramente no para la propia Galleria della Accademia, que registra -principalmente gracias a albergar el David- más de 1,5 millones de entradas. Pero no sería la única en sentirlo, porque los comerciantes que se encuentran en la zona tendrían que dejar de vender la copia en miniatura del David, y los restaurantes verían disminuido su flujo de turistas. En fin, un gran daño para todos, pero sobre todo para el propio turista, que tendría que desplazarse de un lado a otro de la ciudad para ver los cuadros de la Galería de los Uffizi, el propio David, y el famoso puente Vecchio.

Pero el asesor cultural no da su brazo a torcer y sigue con su batalla personal. «Los flujos turísticos están destinados a crecer de forma rápida sobre todo gracias a las compañías aéreas de bajo coste, por lo que hay que plantarse los problemas de turismo sostenible que se pueden generar», señaló Cocchi.

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Modigliani y su Tiempo

Del 5 de febrero al 18 de mayo de 2008

La exposición está estructurada en dos grandes secciones correspondientes a la relación de Modigliani con sus maestros, que podrá contemplarse en las salas del Museo Thyssen-Bornemisza, y con sus amigos, que se mostrará en la sede de la Fundación Caja Madrid.
El Comisario de la Exposición es Francisco Calvo Serraller

Amedeo Modigliani (1884-1920) es una de las grandes figuras del arte del siglo XX, abierto a los principales movimientos de la vanguardia parisiense anterior a la Gran Guerra y, a su vez, independiente de todos ellos. Esta muestra se propone analizar su trayectoria artística desde que llega a París, en 1906, hasta su muerte. 

A diferencia de otras exposiciones realizadas hasta la fecha, este proyecto se distingue por el deseo de presentar su creación en diálogo, tanto con los grandes maestros que influyeron sobre él -Paul Cézanne, Pablo Picasso y Constantin Brancusi-, como con sus amigos de la colonia de Montparnasse: Marc Chagall, Chaïm Soutine, Moïse Kisling, Ossip Zadkine, Tsuguharu Foujita o Jules Pascin, entre otros.

MUSEO THYSSEN-BORNEMISZA:
Las grandes retrospectivas

Un año después de su llegada a País, Modigliani expone siete de sus obras en el Salon d’Automne de 1907, en el Grand Palais. Las grandes retrospectivas del París de esa época, como las dedicadas a Gauguin (1906) y Cézanne (1907) en el mismo Salón de Otoño, o las de Toulouse-Lautrec (1908) y, de nuevo, Cézanne (1910) en la Galerie Bernheim-Jeune, tuvieron una influencia decisiva en la formación plástica del joven Modigliani; al igual que la obra temprana de Picasso, que pudo conocer en sus visitas a las galerías de Ambroise Vollard y Clovis Sagot.

Una lección de escultura
Desde su llegada a París, Modigliani alberga el deseo de ser escultor; él mismo referiría en más de una ocasión a sus amigos que su dedicación a la pintura era meramente “alimenticia”, a la espera de poder desarrollar su verdadera vocación. Ésta vendría de la mano del descubrimiento del Arte Negro y de su amistad con Constantin Brancusi, quien le alentó a emprender la talla directa en piedra dejando atrás los remanentes tardo-románticos de su producción temprana. Aunque su paso por la escultura fue breve, sus vínculos con artistas como Brancusi o André Derain iluminarán toda su obra posterior.

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Miguel Ángel: lo efímero y lo eterno

Por Oscar Del Santo



Señaló acertadamente Plotino que el desafío al que nos enfrentamos todos y cada uno de nosotros como seres humanos es el de hallarnos —al menos en este estadio de nuestra evolución— a medio camino entre los animales y los dioses. Es por ello que la naturaleza y la psicología humanas son tan complejas y que la integración de los elementos dispares que constantemente ejercen su influencia sobre nosotros (nuestro cuerpo como realidad material sujeta al paso del tiempo, la consciencia, las sensaciones, las emociones o las diversas pasiones) resulta una auténtica tarea de héroes y sólo es alcanzada por los mejores.
Quizás nadie encarnó las contradicciones propias de nuestra condición en su época como el que llegó a ser considerado, tras una vida larga y compleja y un legado artístico sin parangón, como el grande entre los grandes del Renacimiento. Me refiero, como no, a Miguel Ángel o Michelangelo, un hombre cuya influencia no sólo en la historia del Arte sino también —y aunque esto sea menos conocido por el gran público— en su filosofía hubo de ser decisiva.
En 1532, a la edad de cincuenta y siete años, el inmortal florentino se enamoró apasionadamente del joven aristócrata romano Tommaso Cavalieri, que por aquel entonces contaba veintitrés años de edad. En él quiso ver Michelangelo el epítome de la perfección masculina tanto física como espiritual que había perseguido ardientemente durante toda su vida. A diferencia de algunos de sus predecesores, que habían abusado de las periódicas cegueras amorosas del ya entrado en años maestro, Tommaso supo respetar y apreciar en su justo sentido la devoción que el artista le profesaba.
Han llegado hasta nuestros días los sonetos que el genio creador escribió a su amado, y en los que descubrimos un amor profundo y sincero que expresa de forma inequívoca los sentimientos que el “infinitamente bello” Tommaso despertaba en el de Caprese. Fueron por primera vez traducidos y publicados sin estar sometidos a la censura por el notable poeta victoriano John Addington Symonds casi 300 años después de ser concebidos por su autor:

Just as the moon owes its illumination
To the sun’s light, so I am blind until
To every part of heaven your rays will reach

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Escultura románica

El Neoplatonismo defendido por San Agustín generó durante gran parte de la Edad Media la certeza de que el mundo natural es sólo una apariencia intermedia tras la que se oculta la verdadera realidad transcendente de Dios.
En este contexto, el arte debe rechazar la representación de la Naturaleza tal como se percibe por los sentidos y se exige extraer las verdades ocultas y el orden lógico que se esconden tras las formas físicas.De esta manera, las formas que adopta el románico se basan en una idea del arte desarrollado por y para la inteligencia humana, no para sus sentidos. No pretende, como otros estilos anteriores y posteriores, copiar fielmente la naturaleza circundante, sino conceptuar la belleza de una manera abstracta y racional.
En el campo de la arquitectura, esto se traduce en el exclusivo uso de geometría euclidiana, es decir, de las figuras geométricas más simples. Es una arquitectura de “escuadra y compás” donde cuadrados, círculos, cubos y cilindros, se disponen con un sentido estricto del orden y la simetría. La belleza y armonía que transmiten no es, por tanto, el resultado accidental del artista que por intuición desarrolla unas formas bellas, sino un hecho calculado.
En el campo de la escultura, ésta se subordina a la arquitectura y sigue los mismos planteamientos de sometimiento al orden racional y la lógica. La “Ley del Marco” y la “Ley del Esquema Geométrico” enunciadas por Focillon reflejan este hecho con pleno acierto.

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