La Escultura en Antioquia
II. Los Iniciadores
La Escultura
LA escultura se inició bajo los mismos postulados e idénticas dificultades que la pintura. Pero debe reconocerse el hecho, y el reconocimiento es válido para todas las épocas, de que muchos fueron los artistas aficionados que dibujaron, pintaron y esculpieron a espaldas de la diosa Fortuna; entonces, sin estímulos dejaron los únicos testimonios de valor como son las obras y los discípulos.
Como un eslabón sin explicación lógica, surgió WALDO RODRIGUEZ (1851 - 1908), autodidacto y romántico que soñaba con la gloria de nuestros héroes y para crearlos en material permanente se retiraba a las canteras vecinas, confiando apenas en su acervo cultural, en la sensibilidad que poseía y en su portentosa habilidad para la talla directa en madera.
Rodríguez acometió la empresa ejecutando gran cantidad de estudios labrados en piedra blanda como base para la estatua de "Simón Bolívar", inaugurada el 17 de Diciembre de 1894, en la plaza municipal de Santa Rosa de Osos. Es este el primer monumento levantado al Libertador en el Departamento de Antioquia y por serio y por el aliento que lo anima, la Honorable Asamblea y el Honorable Concejo Municipal, honraron al escultor con una Ordenanza y un Acuerdo respectivamente.
Más tarde esculpió la estatua del "General José María Córdoba" que se levantó en la mitad de la plaza principal de Rionegro y que en el año de 1962 fue retirada de su sitio con el fin de no estorbar al bronce de Arenas Betancur, colocado en uno de los costados de la misma plaza.
Las obras de Rodríguez fueron pocas pero suficientes para medir su capacidad en el arte de esculpir. Casos como el suyo son una excepción y fue, coincidencialmente, paralelo al de FRANCISCO ANTONIO CANO, artista mejor formado, pues había perfeccionado su arte en París al lado del escultor Pueche; recibió también la influencia de Rodin (1840 - 1917) que hacia el año de 1900 se encontraba en la plenitud de la madurez y en el pináculo del prestigio y, además, había observado y estudiado las obras de los mayores escultores de todos los tiempos en los principales museos europeos. A pesar de este acervo de experiencias Cano permaneció fiel a su pensamiento, se ajustó al ambiente y ejecutó la escultura que juzgaba necesaria. Sin romper abruptamente la tradición, impuso una escultura civilista, de técnica moderna y por tanto de mayor libertad.
Son notables los retratos de "Rafael Núñez" en el Capitolio Nacional, bronce fundido por el escultor Tobón Mejía en París. De esta obra dijo Abelardo Forero Benavides: "Es la única estatua digna que se ha hecho en el país". Esta apreciación carece de un sólido fundamento de crítica artística, pero merece atención porque señala el carácter del politico y del hombre de estado que fue Núñez y es, además, un elogio visual de los elementos tactiles que componen la escultura. Otras obras de Cano son el busto del "General Rafael Uribe Uribe" del Museo Nacional de Bogotá y en Medellín pueden admirarse los del "General Marceliano Vélez" en la plazoleta de San Ignacio, el de "Don Fidel Cano" en el parque de Bolívar y el de "Atanasio Girardot" de la plazoleta de la Veracruz, fundidos en bronce y verdaderas obras maestras de su estilo.
En la docencia tuvo y tiene aún la importancia de haber hecho posible un desarrollo más lógico y consciente de la creación escu.tórica, enseñó métodos más actualizados y preparó el salto hacia el modernismo.
Entre la cantidad y calidad de sus discípulos de otros departamentos se destacan José Domingo Rodríguez (1895 - 1968), el más notable e importante de todos por su inspiración, modernidad e influencia, y le siguen Carlos Reyes (1907), Oscar Rodríguez Naranjo (1911), Luis Pinto Maldonado (1912) y Hena Rodríguez (1915), que asimilaron sus conceptos, aquilataron su propia personalidad y, al debido tiempo, dieron su aporte al desenvolvimiento artístico del país.
De sus discípulos antioqueños es de importancia indiscutible MARCO ANTONIO TOBON MEJIA (1876 - 1933), caso sorprendente de maestría, depurada más tarde en el estudio de la escultura italiana renacentista y en la francesa del neoclasicismo. No obstante haberle tocado vivir bajo el predominio del realismo, el impresionismo, el nacimiento del movimiento arcaizante y de haber conocido personalmente a Maillol (1861 -1944), a Bourdelle (1861 - 1929) y de haber departido con Rodin (1840 -1917) y estudiado su obra, su escultura es ecléctica y en ella permanece el recuerdo de los retratos romanos y renacentistas. De igual modo hallamos temas de Mantegna (1431 - 1506), leonardo (1452 - 1519), Puvis de Chavannes (1824 -1898) y Watts (1817 - 1904), fuentes de las que tomó lo necesario para conformar su propia característica o estilo.
Tobón Mejía fue el primer creador nacional de grandes monumentos públicos para perpetuar la memoria de prohombres, héroes y estadistas. De consideración y ponderado valor artístico son los del "General José María Córdoba" en la plaza de Boston, el de "Francisco Antonio Zea" en la plaza de su nombre y el del ingeniero cubano "Francisco Javier Cisneros" en la plaza de Cisneros, en Medellín; el magnífico "A la Bandera" en Barranquilla y el de "Pedro Justo Berrío" en Santa Rosa de Osos. De belleza e inspiración clásica son los mármoles que conserva el Museo Nacional de Bogotá titulados "El Silencio", obra concebida como parte central de una fuente y "La Poesía", que es parte del monumento al poeta José Asunción Silva, sueño que no se completó nunca.
En las medallas y relieves alcanzó sutilezas dignas de los mejores modeladores europeos y en nuestro país no ha tenido hasta hoy quien lo iguale. Algunas de las medallas sobresalientes son la "Alegoría de la República de Colombia", "Maternidad", "La Poesía" en el reverso de la medalla de Gertrudis de Avellaneda; la que representa a la niña "Antonieta González de Pérez", la del "Mariscal Sucre", la del "Dr. Carlos E. Restrepo" y la moderna y muy hermosa del pianista "Alfredo Cortot".
Los relieves se destacan por la precisión técnica y la belleza plástica, de formas llenas y esfumadas, como la Alegoría en el "Monumento votivo a Jorge Isaacs" y las tres Alegorías de "El Trabajo", mármoles que exornan el pedestal del "Monumento a Francisco Javier Cisneros" ,en Medellín.
Radicado en París desde el año de 1909, inició una vida artística activa y tomó parte en los Salones de Otoño de París y en las Exposiciones de Bellas Artes de Génova hasta el año de 1931.
En 1927 regresó por última vez a Medellín y a Santa Rosa de Osos para cumplir compromisos y con el deseo de radicarse entre nosotros para enseñar cuanto sabía sobre la escultura y la fundición, pero rápidamente se dió cuenta de que pertenecía a otro mundo y de que el ambiente no estaba preparado para que pudiera cumplir su deseo y prefirió regresar a la Ciudad Luz.
La influencia que entre los artistas antioqueños ejerció Tobón Mejía fue espiritual, la de saberlo triunfante en Francia que constituyó un estímulo para los espíritus despiertos y deseosos de seguir su ejemplo.
La lucha por afianzar más hondamente los conceptos de modernización escultórica fue continuada por BERNARDO VIECO (1885 - 1956), a quien debemos el perfeccionamiento de la técnica de la fundición, pues antes de él era necesario enviar al Perú o a Europa esta clase de obras para fundirlas; Vieco montó taller propio y se convirtió en el primer fundidor nacional.
Después de un largo período de luchas fue obligado por las circunstancias a trabajar en otros oficios. Luego llegó la moda, muy retrasada, de decorar a lo Modern Style o Art Nouveau las fachadas de edificios y residencias, incorporándoles motivos escultóricos ornamentales como guirnaldas, mascarones, atlantes y cariátides, y con este ptetexto organizó el taller, como lo hicieran también los Carvajal, admitiendo un número considerable de ayudantes y aprendices que colaboraron en la ejecución y creación de relieves en concreto, pues el mármol era de difícil y costosa adquisición.
La escultura creada por Vieco partió de la de Cano y Tobón Mejía pero con diferencias sustantivas, desenfado técnico y mayor libertad compositiva; el equilibrio espiritual y formal es acertado y su modelado rigoroso. Casi todas las obras fueron modeladas para el bronce y son representativas de su estilo "Las Tres Marías" en el Cementerio de San Pedro, obra importante por la solidez y modernidad de las soluciones formales; la estatua de "Santander Civilista" de la plazoleta de San Ignacio y el "Monumento al Obrero", todas en Medellín. En Bogotá están, entre otras, "La Tragedia", "La Danza", "La Filmación", "La Comedia" y "La Música", relieves que decoran el Teatro Jorge Eliécer Gaitán.
Un desarraigado de la patria, como Tobón Mejía, fue RAMON EllAS BETANCUR, artista a quien se recuerda por la actividad docente que desarrolló en el Instituto de Bellas Artes de Medellín y por las noticias de sus andanzas por Europa y América del Sur; pero la obra que sería la de mayor valor para nosotros, permanece aún desconocida.
Si en el caso de Tobón Mejía y más adelante en el de Betancur, nos encontramos ante dos desarraigados de modos diferentes, CONSTANTINO (18811955) Y ROMULO CARVAJAL (1886 - 1974) nos ofrecen características opuestas y un arraigamiento, que en cuanto al segundo, resulta casi inexplicable. Recibieron ambos las orientaciones iniciales de su padre Alvaro Carvajal y pasaron luego al taller de Cano, director por ese tiempo de un principio de escuela, que se convirtió más tarde, en 1910, en el Instituto de Bellas Artes.
Constantino terminó los estudios en la Escuela de Bellas Artes de Bogotá y en 1912 regresó a Medell ín para fundar el taller de imaginería en compañía de sus hermanos, escultores como él. Este taller alcanzó prestigio debido a la perfección y calidad, al tiempo que sirvió de escuela a principiantes y aficionados, entre los que se encontraba Eladio Vélez.
Fue Constantino un imaginero conocedor del arte religioso que quiso evolucionar y para llegar a ser más moderno y alcanzar mayor libertad conceptual, se convirtió en escultor de retratos y monumentos patrióticos y civiles; su escultura resume las teorías académicas aprendidas de Cano, Carpeaux (1827 - 1875) y Rude (1784 - 1855).
Los monumentos al "Mariscal Jorge Robledo" en San Fe de Antioquia, el de "Atanasio Girardot" en la ciudad de Girardot, el de "El Obrero" en Sonsón, el de "El Sr. Suárez" en Bello, et de "Bejamín Herrera" en Cali y "El Cristo Pastor" del Cementerio de San Pedro, son creaciones de valor diferente que sintetizan el pensamiento plástico nacional durante los primeros cuarenta años de este siglo.
Los relieves del "Monumento a la Primera Locomotora de Antioquia", que estuvo en la también desaparecida Estación Villa, son de calidad ponderada y merecían mejor suerte.
Rómulo Carvajal había recibido las primeras lecciones de su padre Alvaro y terminó su formación al lado de Cano. Posteriormente dirigió el taller de imaginería durante largos y fructuosos años, inspirándose para sus trabajos en las obras de los más notables imagineros italianos y españoles. Practicó su arte sin desmayar y en momentos de dificultades extremas, debido al decaímiento de la demanda, al cambio de la época, a la competencia seriada de bajísima calidad y al empobrecimiento paulatino de la Iglesia. Pero su convicción era tan sólida y su sentido del arte tan profundo que le dieron las fuerzas suficientes para soportar las presiones sin ceder un ápice en su ideal artístico.
Sus obras se difundieron por pueblos y ciudades y en Sonsón, asiento definitivo de su baluarte espiritual, se conservan esculturas, cerámicas y estudios, en el Museo de Arte Religioso de la ciudad.
Para cerrar esta síntesis de los iniciadores del arte en Antioquia tenemos a HORACIO LONGAS, artista de recia personalidad e independiente, cualidades que han determinado en él un estilo personal de acuerdo con su credo estético, expresado con elegancia y ajeno a toda contaminación e influencia.
Su escultura se caracteriza por el manejo preciso de la gubia, con acentos de modernidad en la solución simple de las formas y los planos, sin que en ella se advierta el recuerdo arcaico y menos aún el de los maestros modernos, cuya influencia en la formación de muchos escultores es tan imperiosa e impositiva.
Su obra está amurallada por la arrogante fluidez de sus formas y el buen sentido de la composición que sólo tienen un nombre: su propio nombre.
Algunos de los mejores aciertos del escultor son sus tallas en madera tituladas "El Hidalgo Don Efe Gómez", "Ricardo Rendón" y "León de Greiff", en el Museo de Zea; "El Beso", "El Pecado Original", "El Primer Hombre y la Primera Mujer", "Porfirio Barba-Jacob", en colecciones privadas.
La Evolución de la pintura y la escultura en Antioquia
Por el Maestro Jorge Cardenas y Tulia Ramirez de Cardenas
Edición preparada por el Museo de Antioquia
En los talleres de Editorial Bedout S. A.
Medellín , Colombia