III. TRADICION Y VANGUARDIA
En la escultura de Antioquia, Colombia
La Escultura
Es la escultura la depositaria de toda la fuerza de la tradición, pero con la permeabilidad suficiente para recibir cuanto le fuera útil para su desarrollo posterior. José Domingo Rodríguez (1895 - 1968), uno de los escultores mayores que ha tenido el país, fue el encargado de transmitir la influencia y en él concurrieron las corrientes y las urgencias del momento.
La escultura en Antioquia, recibió también la influencia de dos grandes escultores expresionistas, Victorio Macho (1887 - 1966), español, que residió, trabajó y fue profesor en la Escuela de Bellas Artes de Bogotá y Ernesto Barlach (1870 - 1938), alemán, quien fue detenidamente estudiado por Joge Marín Vieco.
El estudio de la tradición y la vanguardia en la escultura, se puede dividir entre los académicos Gustavo López, Alfonso Góez, Octavio Montoya y Francisco Gómez Botero y los renovadores Eduardo Duque, Jorge Marín Vieco y José Horacio Betancur.
GUSTAVO LOPEZ (1908). Como diplomado en la Real Academia de San Fernando en Madrid, fortín académico por excelencia, es un defensor vigoroso de ésta y se ajusta a los ideales de su formación sin concesión alguna para otras corrientes. Por lo tanto su labor ha sido exigente y honesta, no sólo como profesor, sino como pintor, campos en los cuales ha tenido aciertos, aunque su obra no es muy copiosa.
Son notables los bronces de "José Martínez Pardo" y el de "Tyrrel Moore" que se encuentran en la Avenida de La Playa de la ciudad de Medellín y el "Retrato del dr. Libardo López", en la Secretaría de la Universidad de Medellín.
Como careció de profesor alguno que lo guiara, ALFONSO GOEZ (1904-1982), hizo todo lo que estuvo a su alcance desde niño por encontrar en la naturaleza una fuente de información, pues según sus propias palabras, la naturaleza es la maestra que da con generosidad todos sus secretos a quien la estudia; con ella y después, con el esfuerzo de observar y estudiar las obras de Garay, Acevedo Bernal y F. A. Cano, logró llegar a ser escultor y pintor. El ideal romántico y neoclásico de Góez, es manifiesto, especialmente, en su preferencia por los temas patrióticos e históricos, en los que se ha inspirado para realizar lo mejor de su obra escultórica. Entre sus obras más conocidas están: el "Monumento a José María Córdoba", en la ciudad de Montería; la estatua yacente de "Don Juan del Corral ", en la iglesia de Rionegro y múltiples bustos y retratos que decoran Academias y Salones de Actos.Como pintor encaró temas como "La Heroína Simona Duque", que está en Marinilla, "La Vieja Petronila" y el retrato del "Ingeniero José María Villa".
OCTAVIO MONTOYA (1914). Modelador y fundidor, durante muchos años trabajó en la escultura ornamental con los arquitectos Juan Wolff y Nel Rodríguez.
Superados los primeros escollos y dedicado de lleno a su oficio, ha mantenido su posición realista con ensayos muy benéficos dentro de un proceso de simplificación. Experiencia de la cual nació el grupo de "San Juan de Dios" que se encuentra en el templo del mismo nombre, ejecutado en granito esmerilado, diferente a toda su creación y que resume el pensamiento escultórico del artista.
Es además, el creador de un número considerable de monumentos, bustos y relieves, de los cuales se pueden recordar el de "Jose Félix de Restrepo", el de "Mon y Velarde", etc., en la Avenida La Playa y "El Monumento a los Bomberos", en el Cementerio Universal.
Los principios tan hondamente arraigados, empezaron a ceder bajo los postulados preconizados por Eduardo Duque y Jorge Marín Vieco.
EDUARDO DUQUE (1906 - 1967) conoció la tradición, la incorporó a su vasta cultura y ambas le facilitaron los medios para comprender la trayectoria del arte desde los secretos del modelado y la euritmia de los griegos, hasta el vigor de Miguel Angel, la dinámica de Rodin, la simplicidad de Brancusi y la potencia de Moore.
Después de estudiar el arte arcaico y los más destacados exponentes en este campo, desembocó en el cubismo y el constructivismo y esto, que para otros sería un viacrucis, constituyó un deleite para él y resumió todas las inquietudes de su espíritu ecléctico y la trayectoria de su carrera.
De su primera época son los retratos, las interpretaciones de "El Quijote", de Gustavo Doré y "El Expolio", de El Greco. Luego, en su evolución, esculpió "Las Brujas", "La Primavera", "El Verano", "El Otoño" y "El Invierno", en las que interpretó la forma y el carácter del ciclo vital del hombre.
En su segundo período se ampliaron las formas y adquirieron características cubistas como en "El Estoico", "La Sirena", "La Siringa", "Pan o el Homenaje a Barba Jacob".
Finalmente encontró en el expresionismo el camino que lo llevaría a plasmar el sentimiento y la fuerza interior, como lo logró en la segunda versión de "Job", obra maestra de la escultura, capaz de conmover al espectador y hacerle partícipe de la miseria, la desesperación física, moral y espiritual del santo y del blasfemo.
JORGE MARIN VIECO (1911 - 1976). El aliento de la modernidad también fue sentido por Jorge Marín Vieco. En dirección opuesta a la del escultor Eduardo Duque, reunió fuentes tan disímiles como la académica tradicional, aprendida de su maestro Bernardo Vieco, con las corrientes del arte mejicano, la ofebrería y la cerámica precolombina, las culturas de los indios Cunas y Catíos, los que estudió con tanto interés que se incorporó a su medio por algún tiempo.
Finalmente recurrió a otras fuentes y completó su visión plástica con el estudio de las obras de Lehmbruck y Barlach, por quienes sintió profunda admiración.
La escultura de Marín Vieco reunió lo autóctono con un sentido más franco y moderno en el planteamiento formal, como se aprecia en los tamborileros, los areneros, los arrieros, los mitos y los temas vernáculos predilectos y más cercanos a su sensibilidad.
La esencia de su pensamiento escultórico debe buscarse en las obras que revelan una tortura interior y los estados de melancolía que engendraron el retorcimiento expresivo de ellas.
Su escultura está trabajada honesta y gustosamente desde sus primeros trabajos hasta los más sobresal ientes y conocidos. Entre ellos están Los Crucifijos, Los San Franciscos, Los Quijotes, Amerindia, la Historia del desarrollo industrial, ejecutadas en el vestíbulo y en los costados del edificio de la Beneficencia de Antioquia; El Monumento al Arriero, en Fizebad; el "Bolivar" que se encuentra en la Avenida de las Américas en la ciudad de Méjico, el "Barequero" del Banco Francés e Italiano en París y el "Monumento a Juan del Corral", en Santa Fe de Antioquia.
PEDRO NEL GOMEZ (1899) Avanzada su carrera de pintor se interesó por la escultura y ejecutó algunas obras que hicieron decir a Enzo Carli, en un estudio sobre el artista: "Es de lamentar que Pedro Nel Gómez "escultor de frescos" no hubiese querido ser más a menudo "escultor de piedras".
La permanencia de este estímulo y su propia convicción de que la evolución plástica de los grandes fresquistas griegos terminó en la perfección volumétrica alcanzada por los escultores, lo impulsaron, en sus últimos años, en un audaz y extraordinario esfuerzo creador, a llevar al mármol y a la madera los temas de su creación mural.
Entre sus relieves y esculturas más conocidas están: "Los Mineros" de la Escula de Minas, “ El Totem de los Mitos de la Selva", conjunto de siete figuras humanas y cuatro animales en mármol, en la Universidad Nacional Seccionar de Medellín, el yeso de las "Américas Latinas Unidas"; el bronce que representa al "Cacique Nutibara", en su Residencia – Museo y los más recientes relieves de la Cámara de Comercio de Medellín, obras realizadas bajo un concepto eminentemente pictórico.
Por Jorge Cardenas
Evolución de la Pintura y la Escultura en Antioquia
Edición preparada por el Museo de Antioquia,
En los talleres de la Editorial Bedout S. A.
Medellín , Colombia