ESTUDIOS SOBRE LA MANO REALIZADOS POR
ARTISTAS EN EL SIGLO XX
RODIN (Paris 1840-1917)
El fragmento había sido, por excelencia, el pedazo de estudio, el boceto preparatorio; en Rodin, fundamento de sumodernidad, el fragmento deviene obra.
“Sólo fragmentos, a lo largo de metros,- describe Rilke-.
Algunos desnudos del tamaño de una mano, otros mayores, pero sólo pedazos…Y cuanto más miramos, más profundamente se percibe que todo esto sería menos completo si cada figura lo
estuviese. Cada uno de esos restos posee una coherencia tan excepcional y tan asombrosa, cada uno es tan indudable que nos olvidamos que son sólo partes, y a menudo partes de cuerpos diferentes.
Adivinamos de súbito que enfocar el cuerpo,como un todo es más bien el asunto del sabio, y el del artista, crear a partir de estos elementos nuevas relaciones, nuevas unidades, mayores, más legítimas, más eternas.” (Rilke: Carta aClara Westhoff )
La autonomía de un fragmento considerado como una obra en su totalidad depende de las prioridades del artista. La cualidad del modelado, y como consecuencia de la expresión no depende de su acabado o de su completar. El pedazo es bello en sí. Un fragmento basta para restituir el genio de Fidias. Toda su vida Rodin medita sobre los clásicos, de los que utiliza fragmentos.
En palabras de Rilke:
“en la obra de Rodin hay manos, pequeñas manos autónomas que viven sin pertenecer a ningún cuerpo. Manosque se levantan, nerviosas y enojadas; manos de cinco dedos tensos, que parecen ladrar como las cinco fauces de un Cerbero; manos que caminan criminales, con males hereditarios, y otras manos que están cansadas, que no quieren nada más , que seacostaron en un rincón como animales enfermos que saben quenadie los puede ayudar”.
Pero las manos son de por sí un organismo complicado, un delta en el que confluye una vida abundante que viene de lejos para desembocar en la corriente poderosa de la acción.
Hay una historia de las manos; tienen efectivamente su propia cultura, su belleza peculiar; “se les concede el derecho de tener una evolución propia, deseos, sentimientos, manías y aficiones.”


Rodin describe así su escultura “La mano de Dios”:
“todo es bello. El modelado es sólo uno. Dios lo ha hecho
para reflejar la luz y retener la sombra. Es la mano de Dios.
Sale de la roca, del caos, de las nubes. Tiene el pulgar de un
escultor. Sostiene el barro y con esto crea a Adán y a Eva”.
La mano gigante que petrifica a la primera pareja es la del escultor. Además esta mano es exactamente la de la Capilla Sixtina. La imagen no se debe interpretar en el sentido del artista que imita al arte, sino en el del artista que crea su propio universo y sobre todo que domina la materia.

El poeta Rainer Maria Rilke (1875-1926) captó perfectamente el significado profundo de cada una de las actitudes de los personajes del escultor.
“Creó al viejo hombre con los brazos caídos que tiene
debilitadas las articulaciones, y le dio un paso pesado y
arrastrado, el paso gastado de los viejos, y una expresión de
cansancio que fluye de su rostro hasta su barba. Prendió fuego
a su fuerza y en él se consume, en su terquedad.” “Creó al
hombre que leva la llave. En él queda todavía vida para
muchos años, todos comprimidos en su repentina última hora.
Le cuesta soportarlo. Sus labios están apretados, sus manos
muerden la llave.” “Creó al hombre que sostiene con las dos
manos la cabeza bajada, como para recogerse, para estar
todavía unos instantes a solas.” “Creó a los dos hermanos, uno
que mira aún hacia atrás, mientras que el otro baja la cabeza
con un gesto de resolución y de sumisión como si ya se la
presentase al verdugo.” “Y creó el gesto vago de este hombre
que atraviesa solamente la vida. Ya se va, pero se gira hacia
atrás todavía, no hacia la ciudad, no hacia los que lloran, ni
hacia los que lo acompañan. Se gira hacia atrás, hacia sí
mismo. Su brazo derecho se eleva, se doblega, vacila…”
R. M. Rilke: Auguste Rodin, Berlín, 1903

En La Mano del Diablo, de 1903, se observa la misma técnica utilizada para La Mano de Dios, pero es una mano izquierda que sostiene la figura. La mano izquierda, según un simbolismo ancestral, es el espíritu del mal. La mujer es también la fuente de todos los males. Rodin la representa como una sirena, criatura que hechiza a los hombres.

En Rodin, una mano puede expresar los sentimientos más diversos, puede bastar para dar todo el patetismo a una figura entera, de ahí esa estética del fragmento que lo caracteriza: las manos imploran, sufren, se ofrecen o se contraen…Modeladas por Rodin, que tenía pasión por ellas, son de una variedad expresiva sorprendente. Quizá las manos de los Burgueses de Calais sean los esbozos de La mano de Dios o de La Catedral, realizadas veinticinco años más tarde.
Rodin concluye: “el primer mandamiento de esta religión para los que la quieren practicar es saber modelar bien un brazo, un torso o un muslo”.

La Catedral (1908), representa dos manos rectas en ojiva talladas en piedra. Fue un apasionado de la arquitectura gótica y parece haber encontrado en estas manos juntas en oración la fuente de la ojiva, la esencia de ese tipo de construcción.

Con un vaciado hecho de su propia mano sosteniendo un pequeño torso femenino, se buscó en su lecho de muerte, en 1917, establecer este paralelismo con la Mano de Dios.
Fuente : www.ucm.es/BUCM/tesis

