en  1919

Hausmann: La Escultura Robot

BERlÍN

Teórico, poeta, libelista, fotógrafo -es el inventor del fotomontaje– y provocador, Raoul Hausmann es sobre todo «dadásofo», según el apodo que le dan sus amigos. Este vienés irónico de treinta y tres años fue, en efecto, el fundador, el año pasado, junto con Richard Huelsenbeck, del club Dadá de Berlín. Este año acaba de realizar una escultura cuyo título por sí solo lo dice todo: Cabeza mecánica llamada El espíritu de nuestro tiempo. Al estar compuesta de objetos extraídos de la vida cotidiana desprovistos de todo valor estético, esta escultura es el mismo símbolo del antiarte. Sobre un armazón para pelucas, Hausmann ha colocado un monedero, un cubilete plegable, un fragmento de cinta métrica, una regla de madera, la cifra 22, un joyero… Estos diferentes objetos no han sido elegidos al azar por el artista, pues para él son emblemas del espíritu pequeño burgués combatido por Dadá, que se desarrolla en el Berlín hambriento y arruinado de después de la guerra, donde se suceden los levantamientos revolucionarios.

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En enero, en un violento manifiesto contra la república de Weimar, Hausmann denunció los valores tradicionales: «Anuncio el mundo Dadá. Me río de la ciencia y de la cultura, esas miserables promesas de una sociedad condenada a muerte.» Antes de fundar en junio la revista Der Dada, ya había  editado, en 1916, junto con el poeta Franz Jung, una revista de tendencia anarquista, Die freie Strasse.

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Aunque la influencia de Giorgio De Chirico y de Boccioni son innegables, la Cabeza de Hausmann es muy innovadora. Pues no se trata de la celebración de nuestra sociedad científica e industrial, sino, por el contrario, de su condena sin remisión.

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