En La Escultura 1916
Las Pequeñas construcciones de Henri Laurens
PARíS
Desde el año pasado y paralelamente a sus collages de papel, el escultor Henri Laurens realiza pequeñas construcciones en madera y yeso policromado, de volúmenes geométricos, que tratan la naturaleza «en términos de esfera, de cilindro y de cono» como había preconizado Cézanne.
En 1911, el pintor Georges Braque dio a conocer el cubismo a Laurens, que hasta entonces y según su esposa Marthe, trabajaba solo y «en la ansiedad». Los dos artistas se habían conocido en Montmartre donde Laurens, nacido en París en 1885 y dedicado al trabajo de picapedrero para ganarse la vida, se había instalado en 1902. Una profunda amistad unió pronto a los dos hombres y Braque, entonces en pleno período cubista y en el meollo de su colaboración con Picasso a quien presentó a Laurens, expuso repetidamente al escultor su concepción revolucionaria del espacio pictórico.
Profundamente impresionado, Laurens orienta poco a poco su obra hacia el cubismo y cada pequeña construcción que hace sobre el tema de la cabeza o de la botella -a imitación de los payasos y las bailarinas del año pasado– es la aplicación a la escultura y la proyección en el espacio de la idea cubista de representación simultánea de todas las caras de un objeto. Compuestas de elementos geométricos unidos en un orden que nada debe al azar y pintadas en colores contrastados, estas construcciones están concebidas para ser vistas desde todos los ángulos posibles sin perder su unidad.
Picasso ya se había dedicado a la creación de construcciones en tres dimensiones en 1912, pero puede decirse que es con las de Laurens, más elaboradas y acabadas, con las que verdaderamente ha nacido la escultura cubista.



