Georg Wilhelm Friedrich Hegel

Estética, 111, 1,c 1798-1800

El verdadero punto crítico en esta vida de Dios es aquel en que abandona su existencia individual como hombre, la Pasión, el sufrimiento en la cruz, el calvario del espíritu, el suplicio de la muerte. En la medida ahora en que está implícito en el contenido mismo que la apariencia externa, corpórea, la existencia inmediata como individuo, se muestre en el dolor de la propia negatividad como lo negativo, para que el espíritu llegue a la propia verdad y al propio cielo mediante el sacrificio de lo sensible y de la singularidad objetiva, esta esfera de representación se aparta más que cualquier otra del ideal plástico clásico. En efecto, por un lado el cuerpo terrenal y la fragilidad de la naturaleza humana en general son elevados y honrados por el hecho de que es Dios mismo el que aparece en ellos; pero por el otro es precisamente este elemento humano y corpóreo el que se presenta como negativo y con apariencia de dolor, mientras que en el ideal clásico no pierde su imperturbable armonía con lo espiritual y sustancial.