Archive for the 'De otros lados' Category

Critica de arte: entre la ignorancia y la ética

por Rosa Olivares

La mayoría de los que saben que existe la crítica de arte se preguntan para qué sirve, a lo que algunos responden: a) para nada; b) para halagar el ego de artistas, galeristas, etc.; c) para ganarse a los contratantes, por ejemplo instituciones (a la hora de comisariados), o galerías y/o artistas (textos de catálogos). Sin embargo, la crítica no sólo existe, sino que hay varias asociaciones funcionando, en un letargo más o menos silencioso, y una de ellas ha aprovechado ARCO para dar a conocer un sucinto e igualmente anodino “código deontológico” que se resume a sí mismo en una frase: hay que ser buenos. Es decir, que hay que ser libre e independiente, argumentar lo que se escribe, basarse en unos conocimientos científicos (que yo supiera el arte no era una ciencia), hay que ser respetuoso hacia todo el mundo, ayudar a los jóvenes, “no subordinará sus juicios u opiniones a los intereses económicos políticos, etc.”; el crítico debe ser honesto, estar informado, se debe llevar bien con sus colegas de profesión, y compartir sus conocimientos y su experiencia personal (¡ja y ja!); debe ser respetuoso con los artistas y, finalmente, puede decir que no a un encargo.

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Pecados capitales del arte contemporáneo

según José Javier Esparza

1) Búsqueda obsesiva de la novedad, objetivo fundamental del creador. El artista no aspira a crear una buena obra, sino una obra nueva, que sorprenda por su novedad.
2) Desaparición de significados inteligibles. Si no se entiende, mejor. Si se entiende, el artista cree que ha fracasado.
3) Transversalidad de los soportes, todo vale, el propio soporte se convierte en arte. ¿Pero pueden ser arte paquetes de cigarrillos pegados sobre muebles o latas apiladas?
4) La consagración de lo efímero.
5) La vocación nihilista, la carrera desenfrenada por destruir cualquier referencia sólida, estable.
6) Apariencia de subversión, cuando en verdad está en gran parte subvencionada desde el poder de turno, que sigue sin entender ese arte, pero que se siente moderno amparándolo.
7) El naufragio de la subjetividad del artista, que no valora otra realidad distinta de propio yo, y que, por amor a ese culto a su subjetividad más radical, termina por no entenderse ni él mismo.
 alterar cualquier búsqueda de la belleza, concepto que se considera retrógrado y perverso

En http://www.futuropasado.com/?p=646

Jorge Luis Borges - La escultura-

El arte no es la menos misteriosa de las pasiones de los hombres. Desde un principio, desde un principio conjetural del primer capítulo de la Biblia, ha creado y sigue creando, universos paralelos al que nos dan los días y las noches. Los materiales que maneja son los colores, las formas, las otras percepciones, los movimientos, la memoria, la imaginación y el olvido.La escultura se dirige a la vez al tacto y a la vista, que es una extensión del primero. Adonis, en la fábula de Marino, recorre cinco deleitables jardines que corresponden a los cinco sentidos y tienen un valor alegórico. El último jardín es del tacto; el poeta previsiblemente, aprovecha las posibilidades eróticas de ese Edén.

Por suerte, nadie – digamos en París o New York- ha cometido la insensatez de ensayar una escultura pura, que prescinda de la visión y que se limite a los placeres digitales de lo angular, de lo rugoso, de lo vítreo, de lo metálico, de lo liso, de lo convexo, de lo cóncavo y de lo áspero. Una pieza escultórica es notoriamente visual y casi cabría decir, infinita, ya que podemos contemplarla desde casi infinitos ángulos. En el caso de las efigies ecuestres, abarca la epopeya.

En este momento recuerdo al Gattamelata y al Colleoni, esos dos bronces que se miran desde los lindes de Padua y de Venecia. Recuerdo en una plaza del Sur una estatua de Lee, los ojos vueltos hacia el Norte. Recuerdo haber tocado a la Esfinge, que Herodoto vio y definió, cargada de Sahara y de tiempo. Recuerdo las grandes formas de Henry Moore, que están a punto de ser humanas y que no salen de su magia. Recuerdo puerilmente dos leones victorianos de mármol, al pie de una escalera de mármol, jugando con serpientes en la sala de una estación de ferrocarril.

Las esculturas son cuerpos entre los cuerpos, bultos foráneos que la invención del hombre intercala entre los demás que pueblan el espacio y cuya imagen, según el idealismo, puede ser el espacio. Curiosamente, su carácter material acentúa su carácter fantástico. Cada estatua es un Golem.

Los psicoanalistas han divulgado un juego que consiste en preguntar a cada persona qué le sugiere una palabra. Dejo escrito aquí lo que me sugiere la palabra escultura.

Buenos Aires, catorce de junio de 1963

*Prefacio de Jorge Luis Borges en Alberto Galardi, La scultura de Santiago Cogorno
Jorge Luis Borges, El círculo secreto
Publicado por Mar

en http://itinerariosenelarte.blogspot.com/search/label/Textos%20sobre%20arte

VOCACIÓN EN EL PENSAMIENTO CREATIVO

Susana Weingast

Para realizar una pintura o un dibujo es necesario que el autor posea capacidad de selección y también de organización, para así poder transmitir las ideas básicas de su preferencia.
Cuando pensamos, evocamos imágenes. Esas imágenes, a veces agradables a veces no, quedan fijas en el pensamiento, en el cerebro, en el recuerdo, aunque la percepción se da a través del el ojo, órgano del sentido de la visión, de manera tal, que al captar algún rasgo esencial por ej: un ala, hace imaginar un ave. Es así, que podemos visualizar y reconocer el objeto en un todo, así sea por un mínimo dato, lo evaluamos de acuerdo a la memoria sensorial, la cual almacena todos los conocimientos.
No se puede pintar o dibujar un pensamiento abstracto, como la paz, el torbellino, la tristeza, porque el individuo, al seleccionar el símbolo de la paz o del torbellino, no lo puede identificar con un objeto concreto.

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curaduría y gestión cultural

arte y oficios: curaduría y gestión cultural
(en XXXIII tesis)

I. La curaduría escribe ensayos, no prólogos / Los gestores culturales se ejercitan en todo tipo de géneros publicitarios, según el formato de la demanda.
II. La exposición de arte sólo incidentalmente es pedagógica / Hay exposiciones pedagógicas.
III. La curaduría no explica lo que las obras ya hacen evidente / Los gestores culturales se dedican a la estéril labor de convencer.
IV. La curaduría es crítica / Los gestores culturales son el servicio diplomático del arte.
V. En la exposición de arte aprende su oficio la curaduría / Los gestores culturales se instruyen con tablas de cifras.
VI. La curaduría no separa qué dice de cómo lo dice / Los gestores culturales discriminan “contenido” y “presupuesto” bajo rubros diferentes en una hoja de cálculo.
VII. En la exposición de arte la forma es la pregunta esencial / Hay exposiciones en que la forma se confunde con materia: a gran espacio más materia, a poco espacio… más materia, relleno.
VIII. La curaduría es un parásito que vive de citar: ordena, crea, ofrece nuevas constelaciones de subjetividades / Los gestores culturales son el celador como dueño del edificio.
IX. La curaduría trabaja sus textos con la misma minuciosidad de un relojero / Los gestores culturales escriben con la misma laboriosidad del policía de tránsito que llena las casillas de un tiquete de multa.
X. La curaduría no lee, relee / Los gestores culturales coleccionan titulares de prensa.

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La Belleza de lo Feo

El gusto por lo feo ha conquistado el gusto popular, y para muchos espectadores, es dificil asimilar el por qué de esta tendencia.
Bacon y Picasso son dos de los artistas que dinamitaron en el siglo XX los cánones estéticos y nos hicieron comprender que los conceptos de belleza y fealdad son conceptos ambiguos y que dependen de la cultura, la época y la sociedad en que se dan. Estos artistas, entre otros muchos, han facilitado el pasaporte para que este los jóvenes artistas sean hoy embajadores de la democratización de la fealdad.
Desde finales del siglo XX estamos asistiendo a una popularización de lo feo y el feísmo el libro de Umberto Eco Historia de la fealdad (Lumen), la celebración de los 30 años del punk y los 10 de la exposición “Sensation” que hizo añicos las convenciones estéticas a las que nuestra sociedad estaba acostumbrada, nos hacen comprender que lo feo no es el lado oscuro de lo bello, ni una carencia de ello.
Las razones por las que la fealdad es aceptada hoy pueden ser varias: agotamiento del canon clásico; búsquedas de nuevos horizontes a través de la transgresión, la y la provocación; crisis de valores; desarrollo de las nuevas artes y medios como la fotografía, el cine, la televisión, la música e Internet, que difuminan las fronteras; vivir de espaldas a la naturaleza e imitarla en un mundo artificial; por las influencias de la publicidad y la moda que promulgan lo feo como medio para llamar la atención y obtener una identidad original.

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Rilke y los artistas de su tiempo

El poeta checo se supo rodear de artistas plásticos entre los que se encontraba su esposa, construyendo una peculiar estética.

A finales del siglo XIX se llega en el campo de las artes a interesantes relaciones sinestésicas entre la literatura, la pintura y la música. Los pintores ven en la música el futuro de las artes plásticas en el campo de la abstracción como formulación del sentimiento que la figuración ya no podía expresar, y los escritores se sienten fascinados por la creación y métodos de trabajo de los artistas plásticos.
En este punto es fundamental la figura del poeta checo Rainer María Rilke, testigo de primer orden en los cambios de la Europa de fin de siglo. El autor checo siempre estuvo interesado por la Historia del Arte, desde que en Munich estudia durante dos semestres Historia del Arte del Renacimiento y Estética.
Su posterior estancia en Florencia será capital. Allí conocerá al pintor Heinrich Vogeler, que un año más tarde le llevará a la Colonia de artistas simbolistas de Worpswede, donde conocerá a su esposa, la escultura y discípula de Rodin, Clara Westhoff con la que se casará en 1901, siendo la inspiradora de sus dos próximos libros de poemas. Estos artífices vivían en hermandad, y tenían una práctica artesanal y una peculiar teoría artística, basada en la cosa de arte (kunstsache) en oposición a la obra de arte (kunstwerk).
La vida allí, en aquel lugar apartado del mundo transcurría tranquila y Rilke se acondicionó a la perfección. El ocio y las representaciones teatrales de Hamburgo lo llenan todo y Rilke intenta olvidar su inmediato y traumático pasado con la escritora rusa Lou Andreas-Salomé, empezando una nueva vida e intentando reconducir su poesía tras las influencias rusas.
El arte es obra de sus creadores, pero al terminarla pierden toda referencia a aquellos, para ser confiados al espacio, expuestos al espectador, y elevados a la condición de cosas. Rilke traspasa estas teorías a su propia poesía, reorientada en el poema cosa (Ding-Gedicht). Este poema cosa se contrapone a la concepción que Antonio Machado tiene de la poesía como “palabra en el tiempo”: un poema señala un momento concreto e irrepetible, que el lector puede incorporar a un momento suyo, no necesariamente idéntico al del poeta, por la ambigüedad o polivalencia semántica de la poesía. Algo, reconoce Machado, que no es posible en las artes plásticas.

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En la prensa

Con el titulo: Envigado inmortaliza al libertador con escultura, abre el periódico el Mundo la noticia sobre la inauguración de la escultura.

Para ver la nota viste el sitio web del Periodico

Características específicas de la escultura

Puede decirse que, para que la escultura haya llegado a la autoconciencia de su propia naturaleza, ha hecho falta todo este proceso de independización respecto de las demás artes y, en especial, la liberación del marco arquitectónico al que ha estado sujeta y la eliminación de las confusiones con la pintura… El hombre necesita crear escultura como un recurso para establecer y desarrollar su propio sentido de la existencia real, que toma de la propia tridimensionalidad del cuerpo humano.
Nuestro conocimiento de la realidad solamente es completo cuando hemos agotado todas nuestras reacciones sensoriales hacia ella. Como se ha dicho, nuestros sentidos de la vista y del tacto están activamente implicados en nuestras experiencias estéticas (en las que ahora fundamentalmente nos interesan, pues no se ha hablado para nada del sentido del oído, básico en la experiencia musical).
Lo que ha sucedido es que con frecuencia resulta difícil separar y aislar nuestras reacciones visuales de las táctiles, y demasiadas veces incluso la vista ha sustituido al tacto en la experiencia estética. Pero, repitámoslo una y otra vez, la escultura es el arte de acariciar, palpar, tocar y manejar los objetos. Tocar es realmente la única manera por la que podemos tener una sensación directa de la forma tridimensional del objeto.

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Pausa

A los lectores y visitantes constantes, les quiero comentar que actualmente me encuentro trabajando en la creación de una escultura monumental, por lo cual no tengo el tiempo que requiere seguir alimentando este sitio. A su debido tiempo les dejaré fotos del proceso de elaboración de la escultura.

Nos vemos pronto.