“La obra de arte no es nunca representación de algo, aunque pueda estar hecha a su imagen y semejanza. Un cuadro o una escultura no representan nunca nada. Son un cuadro o una escultura y empiezan a dejar de ser cuadro o escultura cuando empiezan a representar algo determinado tanto para el artista como para el observador. Si nos ponemos frente a la Venus de Milo, mientras más este alguien relacione esta estatua con la mujer, menos verá la escultura y a la inversa, mientras menos vea a la mujer, mejor verá la estatua. La mujer, en este caso, es el origen que tiene la estatua. Todas las cosas nacen con un cordón umbilical que las liga a su origen. También en arte hay gentes que confunden el nuevo ser con el originario, a causa de este cordón umbilical. Hay que saber cortarlo a tiempo. Y esto reza lo mismo para el que hace la obra de arte, como para el que la contempla.”
Lorenzo Domínguez
La Paz, Mendoza, Argentina, 1961 (Peace, Mendoza, Argentina, 1961).
A Cajal, Madrid, España, 1931
Nuestro Señor Don Quijote, Proyecto de Monumento al Poeta Rubén Darío, Mendoza, Argentina, 1942